El Grupo Adams, con centros en diez ciudades españolas, ha hecho de la solidaridad con África una suerte de imagen de marca, que le ha llevado a colaborar con la oenegé Bibir, perteneciente a Intervida, y a aportar el 4% de los beneficios a proyectos solidarios.
-¿Qué están haciendo en Burkina Faso?
-Llevamos trabajando allí cinco años, colaboramos con la oenegé Bibir y enviamos dinero y ayuda. Todos los años construimos una escuela y el Gobierno proporciona los profesores y se encarga de su puesta en marcha. También hemos hecho un centro de informática, que formó ya a 1.100 alumnos, desde febrero del 2008. -Cualquiera que haya viajado a Burkina no podrá olvidar la imagen de los buitres en posición de espera, en frente, por ejemplo, de un surtidor de gasolina. ¿Qué reflexión le merece como empresaria? -Una reflexión completa y absoluta. Colaboramos con ellos. La primera vez nos invitaron a ir y conocer los proyectos que estaban haciendo, y, con la segunda escuela que hicieron pensamos que era buena idea ir a conocerlos y fuimos doce personas. Y nos ha cambiado la visión del mundo exterior e interior. Te das cuenta de las necesidades que tienen y de lo que a nosotros nos sobra. Se habla de crisis, pero tendríamos que saber lo que es pasarlo mal. En Burkina hemos abierto tres pozos, escuelas y en la empresa se ha creado un comité solidario. Aportamos el 4% de los beneficios a Burkina Faso y hacemos un cargo de la lotería de Navidad. Me gustaría citar a una empresaria de Galicia, Paz Fernández, que nos manda ropa infantil nueva, toneladas para el orfanato y el centro infantil. Vamos a mandar ahora 3.000 toneladas.