La UE promete ayudar a Grecia, pero no explica cómo evitará su quiebra

Juan Oliver

ECONOMÍA

Los Veintisiete calman los mercados con un acuerdo que asegura que Atenas aún no les ha pedido apoyo financiero

12 feb 2010 . Actualizado a las 14:50 h.

Los líderes de la UE se comprometieron ayer en Bruselas a evitar la bancarrota de Grecia, pero sin detallar qué instrumentos financieros utilizarán para proporcionar a Atenas la liquidez que necesita para garantizar el pago de su deuda. El texto acordado por los jefes de Estado y de Gobierno está finamente hilado para tranquilizar los mercados. De un lado, expresa su voluntad política de adoptar «medidas decisivas y coordinadas» en el marco de la eurozona para preservar la estabilidad financiera de Grecia. Por otro, evita añadir tensión dando a entender que la situación no es tan grave como parece, dado que Atenas aún «no ha solicitado apoyo financiero».

Si el Gobierno griego lo hace -dentro de unas semanas empiezan a vencer plazos de sus obligaciones de pago inmediatas, que suman más de 50.000 millones de euros en el 2010-,?serán los ministros de Economía quienes estudien fórmulas concretas para prestar ese socorro, en el que España, según aseguró ayer el presidente del Gobierno, está dispuesta a participar.

El presidente del Consejo Europeo, el belga Herman van Rompuy, leyó a mediodía el acuerdo aclarando que el apoyo solidario de los Veintisiete está sujeto al compromiso griego de cumplir estrictamente las medidas pactadas con la Comisión para rebajar su déficit y su deuda, y de presentar un paquete adicional de ajustes fiscales. La aplicación de esa estrategia será evaluada por la Comisión, con el apoyo técnico del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional.

La aceptación de esos requisitos por parte de Grecia fue fundamental para que Alemania y Francia, cuyos bancos son titulares de buena parte de la deuda griega, dieran su visto bueno al texto. Este se produjo en una reunión en la que participaron el propio Van Rompuy y los presidentes de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y del BCE, Jean Claude Trichet, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro griego, Giorgios Papandreu.

Previamente, Van Rompuy se había reunido con Juncker y Barroso y con el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en calidad de presidente de turno del Consejo y quien defendió la participación española en la solución acordada. Al término de la cumbre, Zapatero mostró su satisfacción: «Los ciudadanos europeos, los ciudadanos griegos, los mercados y los operadores pueden saber que la UE va a apoyar a cualquier país que tenga necesidades graves».