El 2009 será el año de la gran transformación del sector de las cajas de ahorros. Presionadas por autoridades de todos los niveles, casi la mitad de estas entidades han atendido el llamamiento del Banco de España -que teme por su solvencia, ante el impacto de la morosidad y el estrechamiento del negocio- y están inmersas en procesos de integración. Desde el Ministerio de Economía, la vicepresidenta Elena Salgado ha instado a las instituciones a utilizar cuanto antes las herramientas de que disponen. Las invita acudir al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que lleva prácticamente medio año de inactividad, antes de que se cierre el grifo de las ayudas bancarias por requerimiento de la Comisión Europea.
Los plazos corren con celeridad y apenas quedan seis meses para que se cumpla el fijado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que se ha propuesto concluir la reestructuración del sector «antes de que acabe la primavera». Así, el Gobierno podrá proponer a continuación una reforma de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros que acabe con su politización o la reduzca al mínimo, y abra camino a un funcionamiento estrictamente profesional.
Una veintena de las 45 cajas ya se han movido. La intervención de Caja Castilla-La Mancha encarriló algunos procesos a punto de zozobrar. Esta presión superó la resistencia de Cajasur por entrar en la órbita de Unicaja y, ahora, se buscan soluciones a las discrepancias entre Caja España y Caja Duero.
Dos agrupaciones de cajas catalanas siguen desbrozando el camino para las respectivas integraciones. Catalunya, Manresa y Tarragona, por una parte; Sabadell, Terrasa, Manlleu y Girona, por otra, ya han avanzado en los diseños de sus planes futuros. Quedan descolgadas otras dos entidades, Laietana y Penedés, que también exploraron una posible unión.
Quedan en el aire, por otra parte, las características que adoptarán los sistemas institucionales de protección (SIP), también conocidos como «fusiones frías».
Caja Navarra, la General de Canarias, la mallorquina Sa Nostra y Caja Burgos tienen en marcha un proyecto de este tipo y, en principio, no rechazan que la corporación que las englobe tenga la ficha de un banco. Pero dirigentes de la Confederación de Cajas de Ahorros han expresado fuertes recelos ante este procedimiento.
La SIP está siendo explorada por Caja Rioja, la Insular de Canarias y Caja Inmaculada, y también entre Cajasol y Caja Guadalajara.