Con la reforma fiscal, el Gobierno pretende poner freno a la sangría del déficit
02 ene 2010 . Actualizado a las 02:08 h.Un buen número de asalariados lo notarán ya en la nómina de enero. Si una subida de sueldo no acude en su auxilio, es probable que quienes tienen pagas más altas cobren un poco menos, porque la supresión de los 400 euros se dejará sentir por la vía de una mayor retención a cuenta del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
Los peor remunerados tendrán ventaja, ya que los 400 euros se mantienen para bases imponibles inferiores a 8.000 euros, y se recortan linealmente cuando oscila entre 8.000 y 12.000 euros. La base imponible es la cifra que resulta de restar al salario la aportación a la Seguridad Social y los 2.652 euros de deducción por rendimientos del trabajo.
Los 12,5 millones de rentistas y ahorradores no quedan a salvo, porque el gravamen que se aplica a las ganancias de capital en el IRPF -tanto si son plusvalías como rendimientos de depósitos o productos de inversión- ha aumentado del 18 al 19% para los primeros 6.000 euros de beneficios, y al 21% para los restantes. Un 95% de los contribuyentes obtienen rentas de capital por debajo del listón establecido y solo se verán penalizados, por tanto, con el aumento de un punto.
El mayor impacto
Pero el impacto fiscal más fuerte y generalizado se producirá el 1 de julio cuando el tipo general del impuesto sobre el valor añadido -que grava infinidad de bienes de consumo, desde la ropa a los coches- pase del 16 al 18% y el reducido ?-que se aplica a las consumiciones de los bares, por ejemplo, o a la compra de una vivienda nueva- se incremente un punto, para quedar en el 8%. El único que no se incrementa es el superreducido (del 4%), que afecta a los productos de primera necesidad (pan o algunos alimentos frescos, medicamentos o libros).
Con esta reforma fiscal, el Ejecutivo de Zapatero persigue, por un lado, reducir el agujero de las cuentas públicas y, por otro, disponer de liquidez para hacer frente al gasto social.
Recaudación
De acuerdo con los cálculos del equipo de Elena Salgado, estos cambios supondrán una recaudación adicional cercana a los 11.000 millones de euros, de los que solo 6.500 ingresarán en caja este año, una cifra a todas luces insuficiente para tapar el agujero de las cuentas públicas, que el propio Gobierno calcula que alcanzará el 8,1% del producto interior bruto (PIB).