Su promotores lamentan la reticencia de bancos y cajas a financiar este tipo de proyectos
29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Fue una opción desesperada, pero viable. Los empleados del astillero de Vigo MCíes quieren tomar las riendas de su empresa, inmersa en un proceso concursal. Hace unos días pidieron ayuda a la Xunta para que, a través de Xes Galicia, colabore en la iniciativa. Los trabajadores pretenden que los actuales propietarios de la compañía les den las facilidades precisas para poder participar en ella. El caso del astillero es el último ejemplo en Galicia de un fenómeno al alza en épocas de crisis económica como la actual. Es la toma de empresas por parte de los trabajadores o, también, la formación de una nueva entidad en la que los empleados son los socios. En la comunidad, tal y como muestran las cifras que maneja la Consellería de Traballo, un 30% de las cooperativas de trabajo asociado fueron formalizadas tras un cierre empresarial. Ascienden, en la actualidad, a unas 158.
Aunque la opción ya fue adoptada por muchos durante la época de vacas flacas de principios de los noventa, desde entonces ha habido un goteo continuado de entidades que han utilizado una fórmula que vuelve a repuntar poco a poco.
Con todo, fuentes de CC.?OO. apuntan que entre el 90 y el 92, «esta fue una alternativa muy utilizada para dar continuidad a proyectos que parecía que estaban abocados al cierre». Ahora, explican, aunque hay procesos de este tipo, hay una mayor precaución a la hora de ponerlos en marcha. «El paro al que tiene derecho el que va a la calle prefiere gastarlo mes a mes porque el trabajador tiene miedo, al ver que el contexto adverso puede prolongarse. Prefieren aguardar a tener otro trabajo que recurrir al autoempleo», añaden.
En este sentido, desde la Consellería de Traballo explicaron que es una buena fórmula, aunque aconsejan estudiar la viabilidad del proyecto antes de lanzarse a la aventura.
Pros y contras
El modelo al que recurren los que empiezan una iniciativa con estas características es el de una cooperativa. Tiene ventajas e inconvenientes. Por una parte están los incentivos fiscales y las subvenciones, así como la gestión participada de la compañía. El propietario es también trabajador. La mayor implicación resultante de la ecuación provoca, añaden desde la Xunta, que por lo general la productividad sea mayor. Asimismo, el riesgo es compartido.
Pero frente a ese cuadro, algunos trabajadores que han constituido una compañía en cooperativa echan en falta el apoyo preciso para llevar a cabo el proyecto por parte de las entidades financieras. «Tienen bastante rechazo a ofrecer crédito a la cooperativa», aseguran. Pero el ejemplo está vivo.