La autoridad judicial propone a la plantilla de MCíes la compra del astillero como única salvación

M. Sío Dopeso? / ?Luis C. Saavedra

ECONOMÍA

El actual concurso de acreedores puede conducir a una sociedad anónima laboral

24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La salvación del astillero MCíes está en manos de sus 85 trabajadores. Así de cruda es la realidad descubierta ayer a la plantilla por los interventores judiciales del concurso de acreedores en el que está sumida la empresa, en el transcurso de una asamblea celebrada en la sede del constructor naval.

Fuentes presentes en la reunión revelaron que la propuesta formulada por la autoridad judicial llega a modo de último recurso, al no haber aparecido ningún comprador interesado en hacerse cargo de la firma viguesa. Las mismas fuentes explican que la fórmula sugerida consistiría en la constitución de una sociedad anónima laboral (SAL) que, en la práctica, supondría la salida de los actuales propietarios del astillero, al tiempo que la empresa pasaría a funcionar a modo de cooperativa.

Fuentes sindicales consultadas consideran que se trata de una operación que entraña gran dificultad, debido a que el astillero necesitaría urgentemente 1,5 millones de euros para poder asumir la entrega de los buques que actualmente tiene en las gradas y eludir las penalizaciones.

Los representantes sindicales aseguraron que, de llevarse a cabo la SAL, esta tendría que contar con un amplio respaldo de las Administraciones. Aclaran que los trabajadores podrían llegar a aceptar asumir el riesgo, pero como una medida transitoria mientras no aparezca un comprador.

De momento, la plantilla ha quedado emplazada para una nueva reunión que se celebrará la próxima semana con los interventores para avanzar en la posible constitución de una SAL, como la que en su día logró rescatar a empresas como Santo Domingo (ya extinguida) o Censa.

Deuda con auxiliares

Fuentes de la dirección del astillero calificaron ayer de utópica la medida propuesta por los interventores para salvar la firma. Un portavoz de la compañía afirmó que se trataba de una solución irreal, aunque se negaron a hacer ningún tipo de cometarios sobre la situación real que vive ahora mismo la empresa.

MCíes presentó el pasado día 26 de agosto la solicitud de un concurso voluntario de acreedores abocado por la falta de liquidez para hacer frente a la deuda reclamada por al menos tres empresas auxiliares que trabajaban subcontratadas en las instalaciones de Teis.

La dirección explicó en su momento que la petición de un concurso de acreedores fue una acción adoptada para dar continuidad a la viabilidad de la empresa. El astillero garantizó en todo momento el empleo y los salarios de los trabajadores. «Tenemos 85 puestos de trabajo directos y generamos 250 indirectos y estamos al día en nóminas y Seguridad Social», aseguró un portavoz del constructor naval.

Desenlace

El desenlace de la suspensión de pagos llevaba meses rondando por el astillero, como única medida eficaz para solucionar el problema con las auxiliares que reclaman la deuda pendiente a la empresa (entre 2 y 5 millones de euros, según fuentes sindicales) y, paralelamente, agilizar el saneamiento económico y solucionar la falta de liquidez de una firma que, a día de hoy, carece de problemas de carga de trabajo.

El origen de la situación financiera delicada del astillero radica, según fuentes sindicales, en la cancelación de un megayate del que ya habían construido un 70% y que ahora la empresa naval trata de recolocar en el mercado.

El elevado coste alcanzado por el buque oceanográfico encargado por el Gobierno de Dinamarca, que ahora mismo todavía sigue en construcción y que acumula varios meses de retraso, habría agravado la situación de la industria.