La caída de los precios se frenó en agosto aunque la inflación siguió en negativo, un 0,8%

M.?J. Alegre

ECONOMÍA

El Gobierno descarta la deflación, pese a que el IPC acumula medio año de descenso

29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los precios moderaron su caída en agosto. La comparación con ese mismo mes del 2008 arroja una inflación negativa de ocho décimas, según los datos del avance del índice de precios de consumo armonizado (IPCA) que, con criterios comunes para toda la Unión Europea, elabora el Instituto Nacional de Estadística. En julio, este mismo indicador fue negativo en 1,4 puntos porcentuales -en lo que ya se considera el descenso máximo-, de manera que la tasa anual ha aumentado en el último mes en seis décimas. Con todo, ya se han registrado seis meses consecutivos de reducción de los precios, un hecho insólito en la historia reciente.

Esta contención en el descenso es el primer reflejo de la dispar trayectoria que han seguido los precios del petróleo en el 2008 y el 2009. El barril de crudo escaló los 147 dólares el 11 de julio del pasado año, y a partir de esa fecha se fue abaratando hasta final del ejercicio. Este año la evolución del oro negro ha sido al alza en los últimos meses y el brent de referencia en Europa está ahora en torno a los 73 dólares. La variación mensual de los precios en agosto y la tasa definitiva de la inflación interanual se darán a conocer el 11 de septiembre. Por lo general, entre el dato adelantado del IPCA y el nacional no suele haber diferencias superiores a una décima, arriba o abajo.

Las autoridades económicas están viendo refrendada su tesis de que la economía española no llegará a una fase de deflación o caída generalizada y persistente de los precios. Tanto el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, como el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, descartaron que vaya a producirse esa situación. Campa aseguró que la reducción de seis décimas en la caída de los precios es prueba de que en los últimos meses no atravesamos «ni mucho menos, un escenario de deflación». E insistió en que se registrarán tasas positivas de inflación en la recta final del ejercicio. Justo cuando esos datos servirán de referencia para la actualización de las pensiones (noviembre) y de los salarios en los convenios (diciembre).

Almunia atribuyó la fase de inflación negativa a la debilidad de la demanda y a la comparación con los elevados precios energéticos que se registraron el pasado año. A su entender, no se trata de una situación permanente y, al igual que España, el resto de los países de la Unión Europea volverán a experimentar subidas de precios en los últimos meses. Aunque descartó el riesgo de que pueda volver a producirse una inflación descontrolada, no ocultó la inquietud por los efectos que a medio y largo plazo pueda tener el repunte de las materias primas.