Corbacho ofrece consenso a partidos y sindicatos para ampliar la ayuda de 420 euros
28 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, admitió ayer que la situación del paro en España empeorará en los próximos meses ya que, explicó, la tendencia de bajada del desempleo registrada en los últimos tres meses «probablemente se verá amortiguada» en los siguientes. Poco antes de comparecer en el Congreso, el ministro explicó que ese previsible aumento se encuentra dentro del cuadro macroeconómico que maneja el Gobierno. En cualquier caso, sostuvo que el paro suele aumentar en agosto, septiembre y octubre «incluso» en épocas de crecimiento.
Mientras, el Gobierno es consciente de que se equivocó al sacar adelante una nueva protección a los parados en pleno agosto y con sus únicas fuerzas. Ahora busca el consenso de las fuerzas políticas y los sindicatos para extender con anterioridad al 1 de agosto la ayuda de los 420 euros mensuales que van a recibir los desempleados una vez agotada la prestación. Convencido de la conveniencia de la medida, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, anticipó ayer en el Congreso el tortuoso camino que seguirá el Ejecutivo para ampliar la prestación. Aunque se reservó para la negociación el alcance de los cambios, no olvidó enmarcarlos en las carencias presupuestarias.
Los primeros beneficiarios son, según las cifras que aportó el ministro, los 85.000 desempleados que agotaron la prestación en el periodo comprendido entre el 1 de agosto y el 4 de septiembre, a los que ya se ha comunicado esta circunstancia. De ellos, apenas unos 5.000 habían presentado y visto reconocida su solicitud el pasado miércoles día 26.
Para actuar con celeridad, sin perjudicar a los ya favorecidos, el real decreto aprobado por el Gobierno a mediados de agosto se someterá, sin modificaciones, a la convalidación del Parlamento.
El procedimiento
A cambio, la extensión de la protección que se decida se incluirá seguramente vía enmienda en alguno de los proyectos de ley que ya están en avanzada fase de tramitación.
La pelota está ahora en el tejado de los grupos parlamentarios y, en segunda instancia, en la consulta con los sindicatos, con los que el Ministerio de Trabajo reanudará el diálogo la próxima semana. El Gobierno se ve forzado a este orden de prioridades no por desentendimiento con las centrales sindicales -Corbacho, ante la Comisión, sólo volvió a cargar contra los empresarios de CEOE, a los que echó la culpa de la ruptura del diálogo- sino por una necesidad normativa.
Para mejorar los efectos del real decreto ley no quiere recurrir a su tramitación como proyecto de ley, el único procedimiento que permite cambios mediante enmiendas, para no retrasar innecesariamente la aplicación del beneficio. «La rapidez de actuación es muy importante porque hay personas que están esperando esos ingresos», justificó Corbacho.