La sombra de la recesión se proyectará sobre el panorama social largo tiempo. Los ministros de Finanzas del G-8 -grupo integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Italia, Japón y Rusia-, reunidos este fin de semana en la localidad italiana de Lecce para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del próximo julio, reconocieron indicios de «estabilización» en la crisis económica y financiera mundial y pidieron al Fondo Monetario Internacional (FMI) que los ayude a elaborar un plan para apuntalarlos, de manera que se logre una salida de la crisis «consistente y duradera», y se pueda hacer frente a la persistencia de «numerosos riesgos». Pero el director gerente de este organismo, Dominique Strauss-Khan, ensombreció las muestras de optimismo, al declarar que los efectos sociales de la recesión, y en particular la elevada tasa de paro, podrían alcanzar su apogeo en el 2011.
Entre las señales de estabilización, los ministros del ?G-8 mencionaron la recuperación de los mercados bursátiles, el recorte de los tipos de interés y la mejora de la confianza de inversores y consumidores. Pero añadieron que la situación sigue siendo muy incierta y alertaron acerca de la persistencia de «riesgos significativos para la estabilidad económica y financiera».
Esfuerzos
Consideran que, en ausencia de indicios firmes de reactivación, es todavía «demasiado pronto» para reducir los esfuerzos de relanzamiento económico. Confirmó esta tesis el secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner. El ministro italiano de Economía -anfitrión del encuentro- aseguró percibir signos del retorno a unos comportamientos económicos no precisamente deseables. La especulación ha vuelto a los mercados de materias primas y derivados del petróleo, comentó Giulio Tremonti.