El PP califica la medida de «artimaña» y el Gobierno mantiene que es el «momento adecuado» para aplicarla

Agencias

ECONOMÍA

El portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, David Pérez, calificó ayer de «artimaña traicionera y nociva» la subida de impuestos aprobada el viernes por el Gobierno, «justo después de las elecciones» europeas. En un comunicado, el diputado popular se refirió al endeudamiento como «la especialidad de la casa socialista» y advirtió de que esta medida ahondará aún más la crisis y sus efectos sobre los ciudadanos.

Mientras tanto, el ministro de Fomento, José Blanco, explicó en Menorca que «no se trata de incrementos, sino de actualizaciones, y se producen en el momento adecuado». «España es el país de la Unión Europea con los impuestos más bajos sobre gasolinas y tabacos», apostilló.

En la misma línea se manifestó el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien afirmó que la subida del impuesto de hidrocarburos ha sido adoptada por el Ejecutivo «en un momento en el que el precio del petróleo es relativamente barato, por lo que su impacto sobre los consumidores será menor». Estos incrementos de los gravámenes medioambientales «contribuye a mejorar la salud pública y producen una reducción de las emisiones contaminantes», reiteró Sebastián.

El portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Jorquera, por su parte, mostró su rechazo frontal a la medida, ya que, a su juicio, va en la dirección contraria a lo que «debe ser una distribución más justa del esfuerzo fiscal». El diputado nacionalista apuntó en un comunicado que el sistema impositivo debe tener una doble función, «obtener recursos para políticas públicas», sobre todo en un contexto de crisis como el actual, y «distribuir equitativamente la riqueza». Jorquera sostiene que su formación política «siempre defendió y defenderá» que se prime la imposición directa sobre la indirecta, de modo que se ejerza mayor presión fiscal sobre las rentas más altas y no sobre las más bajas.

El diputado del BNG considera que las medidas aprobadas por el Gobierno van a tener un «efecto negativo» en la reactivación del consumo y, por lo tanto, «no van a contribuir como deberían a paliar la situación de crisis».