«Los Gobiernos deberían defender el empleo en esta crisis»

L. C. S.

ECONOMÍA

17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La situación que se registra en Vigo poco tiene que ver, de momento, con la progresiva deslocalización empresarial que se ha producido en A Coruña en los últimos años. Esta es la interpretación de Margarida Blasco, trabajadora y delegada de prevención de riesgos laborales en una de las cuatro plataformas de Bosch en Vigo -que suman una plantilla conjunta de unos 1.500 empleados-, aunque, a renglón seguido, reconoce que se trata de una posibilidad que, a día de hoy, puede no estar tan lejos.

-¿Cuáles son las principales características laborales de los llamados «call center»?

-En este trabajo lo normal es un alto grado de rotación de personal. Habitualmente, se trata de gente joven y que, por las razones que sean, asumirían cualquier tipo de situación laboral que se le presente, simplemente para poder ganar dinero. Lo que ocurre es que, si empiezas a pelear por tus derechos como trabajadora, las cosas van cambiando a peor. Es lo que les ocurre a aquellos que ejercen sus derechos laborales. -¿Cuáles son los riesgos de este trabajo? -Bueno, hay muchos. Por ejemplo, la fatiga mental, el estrés procedente del bajo salario, la saturación de trabajo, la fatiga visual... Además, hay quienes no son capaces de conciliar la vida laboral y profesional porque no se les permite, a pesar de existir una ley al respecto. -¿Qué reclamarían para paliar todo esto? -Primero, que se cumpla el convenio, porque si ya se trata de un trabajo con estos problemas, al menos que se cumpla la normativa a rajatabla. -¿Cuál es el salario mensual para una categoría profesional normal? -Unos 940 euros brutos. -¿Cree que podría llegar el proceso de deslocalización de estas empresas viguesas? -En algunos casos ya llegó hace tiempo. Claro que no estamos al margen de nuevos procesos. Pero parece lógico que los Gobiernos, y no solo los trabajadores, defiendan que no se destruyan puestos de trabajo, y menos en una época de crisis como esta. Lo contrario es, sencillamente, absurdo.