Una red que casi duplica la media de la eurozona por una función social y proximidad al cliente

La Voz

ECONOMÍA

02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hay calles en Galicia con más oficinas bancarias que bares y comercios. La expansión de la red en la comunidad obedece a dos premisas que ha manejado siempre la banca: la proximidad al cliente le fideliza y, además, se ha de cumplir una cierta función social con la población, sobre todo en el caso de las cajas de ahorros. Un ejemplo que recuerdan algunos trabajadores de banca: el acuerdo no escrito para que, de una u otra manera, las cajas gallegas mantengan servicios en las zonas de alta montaña de Lugo y de Ourense. Sin embargo, esas premisas que funcionaron siempre chocan hoy con las necesidades de recortar gastos para mantener beneficios y cubrir insolvencias. «La palanca de actuación más efectiva, y sobre la que deben centrarse los esfuerzos de las entidades, son los gastos de explotación [personal y administración], y centrarse en los gastos de explotación no solo implica limitar su crecimiento, sino que, incluso, debería llevar a reducir gastos», explicaba hace dos semanas el gobernador del Banco de España. Atendiendo a una comparativa entre España y el conjunto de la eurozona, se advierte la afirmación de Miguel Ángel Fernández Ordóñez. La ratio de número de habitantes por cada oficina casi duplica en el caso español al conjunto de la UE, según datos del Banco Central Europeo. Solo Portugal tiene un número similar de vecinos por cajero, que no por oficina. Un reciente informe de la Fundación BBVA ya advierte que es el mayor problema del sector, junto a la morosidad y la excesiva dependencia del ladrillo.