La dispersión geográfica ralentiza el cierre de oficinas bancarias gallegas

ECONOMÍA

El saldo de sucursales en Galicia de las diez mayores financieras cayó por primera vez, un 1,1% en doce meses

02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La banca española soporta una red de oficinas inigualable en el contexto europeo, pero funciona como un acordeón: se expande en épocas de bonanza, y se contrae cuando la situación aprieta. Pero no todo lo que debiera, al menos a juicio del Banco de España, que en las conversaciones privadas con la banca ya ha pedido más cierres de oficinas. Bien claro lo ha dicho ya su gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez: «Las entidades deben reconsiderar la escala de las oficinas bancarias y probablemente reducirán su número, favoreciendo además la productividad de las que permanezcan operativas, los potenciales beneficios de una mayor escala y cercanía a la clientela se pueden transformar en costes de estructura difíciles de mantener en situaciones de crisis».

Galicia no es ajena a esas consideraciones. Pero la dispersión geográfica propia de la comunidad (más de 30.000 núcleos repartidos en 315 ayuntamientos) ha llevado a cajas y bancos a limitar el cierre de sucursales, como admiten entre las grandes entidades consultadas. El saldo a 31 de marzo para las grandes del sistema -que suponen el 81% de toda la red en Galicia- revela que hay 24 oficinas menos que en la misma fecha del 2008, un 1,1% menos. ¿Mucho o poco? Depende de cómo se vea. Las grandes entidades han llegado a cerrar hasta un 3% de sus sucursales en otros puntos de España, donde los entornos de población están más concentrados. «Las recomendaciones del Banco de España se están cumpliendo, pero más fuera de esta comunidad», relata el ejecutivo de un banco. Es el caso de Caixa Galicia, Pastor o Santander.

Con todo, y aunque siempre se han cerrado -y abierto- sedes, lo cierto es que es la primera vez que el saldo interanual en Galicia es negativo. Pero se mantiene una tasa de una oficina por cada millar de habitantes, en la media del conjunto de España, pero muy alejado aún de los estándares europeos (una por cada 1.700 ciudadanos).

La cifra de oficinas cerradas, sin embargo, tiene un factor algo distorsionador: la política de reestructuración que está llevando a cabo el Popular tras absorber el Banco de Galicia. Funcionando como una misma entidad, se da la paradoja -se puede comprobar en la calle de la Serna, en el centro de Santiago- de ver dos oficinas del mismo grupo pegadas. La entidad ha cerrado ya 15 locales en la comunidad para evitar duplicidades. Y se esperan más. Otros casos significativos son los del BBVA, que desde hace un año afronta un plan de contracción de la red con prejubilaciones, o Banesto. Entre ambos han eliminado una decena de locales.

Y hay otras firmas cuya evolución de marzo a marzo engaña. La Caixa o Caja Madrid, por ejemplo, tienen un saldo positivo porque inauguraron sucursales nuevas en el segundo semestre del 2008, pero desde diciembre cierran más que abren.