La Xunta inicia una ronda de contactos con las organizaciones agrarias para impulsar un plan de choque
29 abr 2009 . Actualizado a las 09:14 h.La entrada masiva de leche líquida y derivados provinientes de los países excedentarios -que tienen más cuota asignada por la UE que consumo interno- ha hundido los precios gallegos hasta mínimos históricos y ha hecho que quedase materia prima sin recoger. Este vertiginoso descenso propicia ahora el efecto inverso. Es tal la cantidad de leche barata que hay en Galicia que las industrias han empezado ahora a reducir las importaciones de Francia y Portugal. Como consecuencia de la crisis, el campo gallego ofrece diariamente a las firmas transformadoras unos 450.000 litros a un precio de 0,16 euros -menos de la mitad de lo que cuesta producirlo-. Esta leche está en manos de los intermediarios, es decir, la gente que la recoge en las granjas y la vende a las firmas transformadoras, lo que en el medio rural se conoce como primeros compradores.
Se trata de un porcentaje relevante (el 7,5%) del total de la materia prima que se recoge en origen diariamente en Galicia, cuya cantidad se estima en unos 6 millones de litros. Si bien el conjunto de las granjas lo venden ahora a 0,28, en el campo se ha generado esta bolsa de excedente barato. El sector ganadero lo atribuye a la presión ejercida por las industrias sobre los productores en algunas rutas, ante la amenaza de dejar de recoger por la entrada de excedente francés a mejor precio.
Los movimientos
Pese al descenso de la importación de leche foránea en los últimos días, las grandes industrias mantienen una importación estructural de materia prima extranjera -procedente de Francia y Portugal- que ha tirado a la baja los precios gallegos. Pascual redujo las recogidas en Galicia y también Central Lechera Asturiana, que ha encontrado en el norte del país luso un enclave básico de aprovisionamiento -unos cinco millones de litros al mes-. Desde la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) se pide que no se demonice ante la sociedad a las firmas transformadoras. Luis Calabozo, su director general, se mostró ayer claro: «Este es un problema estructural derivado de la UE. España consume más de nueve millones de toneladas y tiene asignadas seis; en estos momentos, el excedente de leche en Europa es del 20% por la caída de la demanda internacional. Cuando ocurre al revés, no encontramos leche y, cuando sobra, tenemos que ser competitivos».
Mientras tanto, en el campo gallego siguen los movimientos. Unións Agrarias, Xóvenes Agricultores, Sindicato Labrego Galego y Agaca celebraron ayer una nueva reunión para perfilar el calendario de movilizaciones. Y el nuevo conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, inició una ronda de contactos con los líderes sindicales. Sobre la mesa está el impulso a un plan de choque para reconducir la situación; las organizaciones reclaman un control y una inspección a las importaciones y la Xunta quiere instaurar medidas económicas, como una línea de créditos para refinanciación.