Cuando la Bolsa de Madrid anunció, el pasado abril, el lanzamiento de un mercado bursátil alternativo (MAB), algunas empresas detectaron en seguida una oportunidad ante la crisis que asomaba la cabeza tras la cortina. Un año después, con el grifo del crédito cortado por la banca, el MAB emerge como una opción cada vez más tangible para acceder a la financiación que necesitan para acometer sus planes de expansión.
Las pymes gallegas interesadas en cotizar han contado, además, con un empujón extra por parte de la Administración, que a través del Igape ha implementado una línea de ayudas para sufragar parte del coste de los estudios que necesitan las empresas para valorar si es factible su salida al parqué. Y es que antes de convertirse en sociedades cotizadas, las empresas tienen que recurrir al apoyo de uno de los asesores registrados en el MAB. En Galicia, solo tres empresas cuentan con el aval del gestor de la Bolsa madrileña para asesorar a las empresas en su camino al mercado. Se trata de DCM Asesores, con sede en A Coruña; NovaMab, con sede en Vigo, y Solventis, con dos oficinas, en Vigo y Barcelona.
Actualmente, estas tres consultoras trabajan con cerca de 40 empresas que preparan su salida al parqué, de las que 11 ya se encuentran en una fase más avanzada y han obtenido una subvención del Igape para sufragar el proceso. Diez han obtenido 8.000 euros para costear el estudio inicial de valoración y solo una, la coruñesa Lambdastream, se ha hecho con 70.000 euros para acabar los trabajos de preparación, el paso anterior a la colocación del capital en Bolsa.
Mónica Ferreño, consejera delegada de Lambdastream, una firma que desarrolla soluciones para servicios de televisión digital y vídeo bajo demanda, asegura que el apoyo público ha sido fundamental para encarar un proceso «costoso», ya que los 70.000 euros obtenidos solo les han cubierto la mitad del importe total de los estudios encargados a la consultora.
¿Qué buscan en el parqué? Pues, en primer lugar, financiación. Una liquidez que les permita «acelerar la expansión prevista en el plan de negocio» y amplíe una red de oficinas que, además de A Coruña, les permite tener presencia en Dubái y Zúrich. Como segundo gran objetivo, Ferreño destaca el «posicionamiento de la marca», por lo que contemplan su salida a Bolsa casi como una acción de márketing.
Valoración objetiva
Más allá de la liquidez que puedan obtener por su salida al mercado, los asesores registrados en Galicia destacan que cotizar en el MAB les ofrecerá a estas firmas otras ventajas, como contar con una valoración objetiva de la compañía, una función especialmente útil para solucionar procesos de sucesión, que a veces se truncan por la dificultad para cuantificar el valor de las participaciones.
Aunque reconocen que no se ha elegido el mejor momento para lanzar el MAB, en una época de profunda desconfianza en el mercado, los asesores estiman que el nacimiento en una coyuntura económica adversa ha servido para que muchas empresas se interesen por un mercado que no solucionará los problemas de liquidez a corto plazo, pero sí les permitirá introducir cambios estructurales a la hora de diversificar sus fuentes de ingresos de cara a futuras recesiones.
En ese sentido, recuerdan que el mercado alternativo lleva años funcionando con éxito en otros países de nuestro entorno. Así, en el AIM británico cotizan alrededor de 1.600 compañías, lo que, a su juicio, prueba la utilidad de este mercado, especialmente entre las empresas del sector científico, con menos garantías que aportar a la hora de buscar la financiación de la banca.