Bank of America, el mayor banco de EE. UU., ganó en el primer trimestre más que en todo el 2008
ECONOMÍA
El Bank of America, el mayor banco estadounidense por volumen de activos, hizo públicos ayer sus resultados del primer trimestre y, como ha venido ocurriendo con las cifras publicadas en los últimos días por otros gigantes del sector, sus beneficios superaron con mucho las previsiones. Entre enero y marzo, la entidad ganó 4.250 millones de dólares (unos 3.270 millones de euros), una cifra que triplica a la obtenida en el mismo período del año anterior y que supera a la de todo el 2008. Los ingresos netos, es decir, los obtenidos tras haber descontado los gastos, también aumentaron más del doble, y se situaron en 35.760 millones de dólares. El banco explicó antes de la apertura de la Bolsa de Nueva York que en las cuentas del primer trimestre se incluyen por primera vez los resultados de Merrill Lynch, adquirido el 1 de enero del 2009, así como los de Countrywide, comprado el 1 de julio del 2008. El primero contribuyó con una ganancia de 3.700 millones de dólares, una vez excluidos algunos costes de integración, mientras que Countrywide «también aportó beneficios netos, gracias al aumento de la actividad hipotecaria y de refinanciación», según indicó el presidente ejecutivo de la entidad, Kenneth Lewis, en un comunicado. «Haber podido presentar un resultado neto positivo y fuerte durante el trimestre es una noticia enormemente positiva dado el contexto», añadía la nota. Pero no todo son buenas nuevas en el seno del mayor banco de EE.??UU., en el que los créditos de dudoso cobro también han crecido como la espuma. Si en el último trimestre del 2008, el Bank of America destinó a provisiones para préstamos impagados un total de 8.540 millones de dólares, ahora esa cifra ha aumentado hasta los 13.380 millones. En este sentido, Lewis asegura que continúan «afrontando retos extremadamente difíciles por el deterioro de la calidad del crédito producido por la debilidad de la economía y el desempleo». Con todo, y a pesar de los buenos resultados cosechados en el primer trimestre, todo parece indicar que el asunto de la compra de Merrill Lynch acabará desembocando en la dimisión de Lewis. Y es que, aunque en su día logró que se aprobara la operación, esta se cerró antes de que se conocieran las enormes pérdidas que soportaba la entidad y que requirieron de una fuerte inyección económica procedente del plan de rescate del Gobierno estadounidense. Además, Lewis dio su visto bueno al pago de bonus millonarios para los mismo ejecutivos que habían llevado a Merrill Lynch al borde del colapso, tal y como ocurrió en el caso de AIG.