La piratería dispara las pólizas de los seguros de los mercantes hasta 30.000 dólares

Colpisa

ECONOMÍA

Las pólizas de seguros de las compañías navieras se han puesto por las nubes debido al incremento de los secuestros de buques mercantes en el golfo de Adén y el océano Índico, una zona que atraviesan anualmente unos 20.000 barcos comerciales.

«Es un tema de especial preocupación para las aseguradoras desde mayo del 2008», explica Neil Roberts, dirigente en el Lloyd's Market Association. Pese al aumento del peligro, las aseguradoras siguen cubriendo sistemáticamente el riesgo de piratería en el marco del seguro suscrito por los armadores. El trayecto que se juzga peligroso da lugar a una sobreprima. Desde hace un año este último importe ha aumentado hasta el punto de incitar a algunos armadores a preferir el trayecto por el oeste de África y el cabo de Buena Esperanza.

Las tarifas del seguro por la mercancía, sin embargo, no se han incrementado, dado que a los piratas no les interesan los cargamentos. «Es más rentable capturar personas que van a proporcionar dinero contante y sonante», resume Christophe Levitzky, responsable de peritaje de transportes del agente de seguros Aon France.

Secuestro y extorsión

Aunque en la mayoría de los casos funciona, la garantía piratería puede ser objeto de contenciosos entre aseguradoras. Para evitarlo, las compañías ofrecen contratos específicos, conocidos bajo el nombre de secuestro y extorsión, que incluyen el reembolso del rescate (no supone más de la cuarta parte del gasto), la intervención de un especialista en gestión de crisis, comunicación, asistencia psicológica para los rehenes y los eventuales ingresos perdidos (lucro cesante) por la inmovilización temporal de la mercancía, que alcanza una media de 50 días.

Total de la factura: entre 20.000 y 30.000 dólares por trayecto. Las primas se negocian caso por caso, según Nicolas Fontvieille, suscriptor de riesgos especiales de la aseguradora Hiscox, número uno mundial en cobertura por secuestro y extorsión. Este mercado está sometido a la mayor confidencialidad, por motivos de seguridad. El simple hecho de revelar que un barco está cubierto por tal tipo de seguro es suficiente para anular el contrato.