La subasta de pisos acaba sin ventas

ECONOMÍA

Ninguna de las 38 viviendas que salieron a licitación en Santiago halló comprador. La crisis ha frenado tanto el mercado inmobiliario que ni las rebajas tienen reclamo

29 mar 2009 . Actualizado a las 03:00 h.

En la gran mayoría de subastas, uno puede ver el objeto que le gustaría adquirir. Ocurre así con los cuadros y las antigüedades. Pero no con las viviendas. La primera puja que se celebra en Galicia, con la que los promotores pretenden vender pisos que no han tenido salida por la crisis, acabó ayer como empezó, con 55 lotes. Los 38 pisos, los 14 bajos comerciales y las tres parcelas no hallaron comprador, pese a que el salón del Hotel Araguaney estaba abarrotado. La empresa organizadora, que luego le cobra una comisión al promotor si se cierra una venta, argumentó acabada la puja que en este tipo de actos rara vez se concreta una compra. «La clave es que luego se conciertan entrevistas para ver los pisos in situ», explicó uno de los responsables de Subastadirecta, la firma con sede en Jaén que orquestó el acto.

La subasta, que se hace a la baja (como en la lonja), arrancó con un adosado de Sada. El precio de salida eran 385.000 euros. Y fue descendiendo, de cinco en cinco mil, hasta llegar al tope mínimo del que no puede bajar -el acordado entre la casa subastadora y el promotor-, situado en los 350.000 euros. Nadie levantó la cartulina. Y lo mismo sucedió con los apartamentos de Aguiño, Palmeira y Moaña, cuyos valores de salida oscilaban entre los 195.000 y los 95.000 euros. Cada uno de estos pisos bajaba diez, doce y hasta veinte mil euros en algunos casos, pero ninguno de los posibles compradores se inmutaba.

Hasta la sala del céntrico hotel compostelano se acercó alguna pareja joven y se pudo ver algún matrimonio extranjero, pero el grueso del público eran personas por encima de los 50 años. Muchas de ellas, tras ver los precios, mostraban su descontento, al entender que se trataba de pisos muy caros.

«Es muy difícil comprar una vivienda sin verla, y menos con estos valores; si no se han vendido antes, no creo que la gente vaya a interesarse ahora», comentaba una señora a la salida de la subasta. Otro problema añadido es que gran parte de los inmuebles subastados ayer en Santiago entran dentro de lo que se conoce como segunda residencia que, normalmente, es la primera que sufre los efectos de la caída de la demanda. Quizás por eso, muchos posibles compradores se sintieron decepcionados al ver que no había ninguna vivienda situada en las ciudades. Fue el caso de una mujer, ya entrada en años, que buscaba un piso para su hija en Santiago.