Las etiquetas confunden, al no contener la información necesaria para identificar el producto
08 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El exceso de capturas no es la única razón que ha provocado una caída brusca de los precios de la merluza. Otro de los factores principales es la llegada masiva de producto importado. Los armadores insisten en que entra demasiado género por las fronteras (hasta un 70% del total) y reclaman que se exija al pescado de terceros países los mismo controles que al de la flota comunitaria. El resultado del gran volumen de importación es que, cuando el consumidor se acerca al puesto de compra, no siempre encuentra información precisa sobre el tipo de especie que va a adquirir. Como mucho se recurre al nombre científico, una anotación que pasa totalmente desapercibida para el cliente.
Más allá de las preferencias de cada consumidor, el precio varía en función de la especie, siendo la europea la más valorada por los hogares gallegos. Jesús Etchevers, presidente de la Asociación de Armadores de Pesca de A Coruña (Arpesco) y Juan Carlos Corrás, presidente de Pescagalicia, opinan que «ha llegado el momento de dar a conocer nuestra merluza, ahora que el resto invade el mercado». «Cada uno es libre de comprar lo que quiera, siempre y cuando sepa lo que está adquiriendo y el precio se ajuste a la calidad de la merluza», subraya Etchevers.
En nuestros océanos existen hasta doce tipos distintos de merluza. Aunque no toda se puede adquirir en Galicia, sí un número significativo. Contra la picaresca común de las grandes superficies de especificar el lugar de procedencia y la clase de merluza solo con el nombre científico, está la virtud de distinguirlas. Un primer acercamiento a este numeroso colectivo puede pasar por la distinción entre los tres grandes grupos: las americanas, las africanas y la europea.
Para Etchevers, los controles deberían ser más exhaustivos en los centros de venta. Y va más allá, al exigir a los restaurantes que especifiquen el tipo de merluza con que elaboran sus menús. «Lo deberían aclarar en sus cartas, porque no sabe igual la merluza europea que la del Cabo, ni cuesta lo mismo. En cambio el plato no varía de precio», concluye Etchevers.