Bruselas idea un sistema de alarma para prever los cracs financieros

Juan Oliver

ECONOMÍA

Barroso descarta que los países de la zona euro vayan a lanzar emisiones conjuntas de deuda pública

05 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El sistema financiero de la UE es una cadena de dominó que atraviesa las fronteras de los Veintisiete, y en la que el temblequeo de una ficha puede acabar tumbando al resto. Pero ningún Estado miembro está dispuesto a ceder el control sobre las piezas montadas en su territorio. Así, la única manera eficaz de vigilar que el tinglado no se derrumba es reunir periódicamente a los jugadores para que velen por su estabilidad.

Eso es lo que piensa la Comisión Europea, que ayer, por boca de su presidente, reconoció su incapacidad para convencer a los Gobiernos de la UE de la necesidad crear un organismo único de supervisión de las finanzas comunitarias. A cambio, Bruselas propone establecer un sistema de alerta rápida que permita prever, detectar y solucionar las situaciones de riesgo en cualquier país.

«Todas las entidades deberían estar sujetas a cierto grado de regulación y supervisión. Ningún territorio, Estado o individuo puede separarse y trabajar por debajo», dijo ayer José Manuel Durão Barroso.

Su intención es crear un organismo dependiente del Banco Central Europeo en el que participarían representantes de la propia Comisión y de los supervisores financieros nacionales en materia de seguros, banca y bolsa, y que se encargaría de coordinar la vigilancia del sistema y de alertar ante cualquier señal de peligro. A juicio de Barroso, ese organismo debería empezar a reunirse a partir del año que viene.

«Ahora o nunca»

«Es ahora o nunca, no podemos aplazar la reforma», explicó ayer el jefe el Ejecutivo comunitario, quien presentará formalmente su idea a los Veintisiete en el Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas el 19 y el 20 de este mes. En esa reunión, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE estudiarán también otras propuestas de la Comisión para homologar y reforzar la vigilancia de la estabilidad macroeconómica de la Unión.

Por otro lado, Barroso descartó que los países de la zona euro vayan a lanzar emisiones conjuntas de deuda pública, una idea que, a su juicio, «no tiene ninguna posibilidad de prosperar» dada la oposición de varios países. Entre ellos no está España, que, teniendo en cuenta las recientes rebajas en su calificación crediticia debido al empeoramiento de su situación económica, se vería beneficiada por el tirón que economías más sólidas darían a esos eurobonos.

Barroso negó que las dificultades que atraviesan algunos socios de la eurozona a causa de la crisis sean tan complicadas como las que han obligado a la UE a dar apoyo financiero a miembros del Este fuera de ella, como Hungría y Letonia, que han recibido inyecciones de unos 10.000 millones.