Al menos dos países podrían necesitar en el 2009 la ayuda del organismo internacional para evitar la bancarrota
20 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La intensidad de la crisis económica se acrecienta en espiral, a tenor de las reiteradas revisiones que los organismos internacionales están haciendo de sus previsiones y de la sucesión de malos augurios. Si el martes fue el ministro Solbes quien avisaba de que el 2010 podía ser peor de lo que creyó en un principio, ayer mismo fue el presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Strauss-Kahn, quien advirtió de que la próxima previsión de la entidad -que se hará pública en tres meses- «podría aproximar a cero» el crecimiento global de la economía durante este año. El anuncio es especialmente dramático, ya que supone que la validez de las últimas estimaciones del organismo, que datan de hace tres semanas, ya habrían perdido vigencia.
Sus últimos estudios apuntaban a un crecimiento de la economía mundial de apenas medio punto, tras caer desde el 2,2% de su anterior estimación. Pero las malas expectativas no acaban ahí, ya que aunque Strauss-Kahn situó el inicio de la recuperación a principios del 2010, «si se dan una serie de condiciones», la primera de ellas relativa a las políticas públicas y de estímulo económico, también alertó de que este año, «que ya se ha jugado en buena medida y será muy malo», podría producirse un nuevo desastre en el sistema financiero. En una entrevista publicada por el diario galo Les Echos, sostuvo que «es posible un efecto de segunda vuelta», es decir, otro shock bancario, por la degradación de la coyuntura económica.
Otra de sus lúgubres previsiones la realizó en una entrevista concedida a la BBC, en la que señaló estar convencido de que durante el 2009, al menos un par de países necesitarán reclamar la ayuda del FMI para evitar la bancarrota.
Islandia, Hungría y Ucrania pasaron por esa situación en el 2008, cuando precisaron recibir préstamos por importe de 2.100, 25.000 y 16.500 millones de dólares respectivamente.
Entre las preocupaciones de Strauss-Kahn está también la vuelta al proteccionismo: «Cuando un país incita a sus banqueros, como contrapartida a una ayuda en forma de recapitalización o de garantía de depósito, a dedicar exclusivamente sus actividades de crédito a nivel nacional, es una forma de proteccionismo».
Tras participar en París en un Foro por la Competencia, organizado en la sede de la OCDE, insistió en la necesidad de luchar «por la vía fiscal» contra los paraísos fiscales, y, aunque se mostró partidario de revisar el sistema económico mundial, afirma que no se trata de decir que «es el fin del capitalismo».