La crisis lo ha obligado a acudir a un préstamo de 16,5 millones para mantener su estructura «y seguir creciendo»
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 3 de junio del 2008 Roberto Verino glosaba en un artículo publicado en las páginas de este periódico la figura del fallecido Yves Saint Laurent. Veía en él a un genio que supo interpretar «la eterna relación entre el mundo del arte y de la moda, de la moda y del arte». La sombra de la crisis, difusa entonces, permitía al diseñador ourensano dar rienda suelta a sus pasiones: hablar de estética, de ilusión. Hoy, y en su condición de empresario, hace frente a cuestiones menos etéreas. Ha pedido un crédito de 16,5 millones de euros, de los que el Igape avala 11,5. Hay que ponerse a salvo del «terremoto», dice.
-¿Cuándo percibió que la situación en la empresa requería medidas urgentes?
-Hace ya unos meses preveíamos que si la crisis duraba mucho tendríamos que tomar decisiones desde el punto de vista financiero que nos permitan enfrentarnos a este terremoto. Hemos hecho los deberes y nuestro proyecto a futuro nos va a permitir seguir creciendo y si no lo conseguimos, por lo menos que el temporal no nos genere ningún conflicto.
-¿Por qué esa inyección económica tan importante?
-Como empresa tenemos una dependencia crediticia de cierto nivel porque tenemos un tremendo activo circulante. Estamos comprando ya el invierno que viene y almacenamos un gran stock de mercancía que tenemos que pagar por adelantado. Además, estamos haciendo inversiones, tenemos muchos centros de trabajo, y esa estructura es sagrada y hay que mantenerla. Por lo tanto, no podemos dejar de pagar los salarios o a nuestros proveedores y, en consecuencia, hemos optado por esa vía crediticia que es prueba de rigor para afrontar este momento. Creo además que es una prueba de talento y profesionalidad.
-¿Ahogan realmente los bancos a los empresarios? ¿Es su caso?
-En unas circunstancias normales nuestra empresa no necesitaría de avales especiales. La Xunta ha evitado con el aval una situación compleja precisamente. Lo malo es que hay empresarios que no cuentan con este tipo de apoyos y lo tienen que estar pasando muy mal.
-¿Fue sensible la Xunta a su petición?
-Absolutamente. Además su capacidad de respuesta ha sido digna de los mejores profesionales.
-¿La moda está por lo tanto en una encrucijada financiera muy difícil?
-Hace un año, la crisis era un argumento de desgaste político. Desde finales del 2008 se demostró que era cierta y muy seria. Nosotros, como cualquiera que vende productos de consumo, apreciamos una recesión que nos obliga a buscar la excelencia en el producto y a encontrar soluciones que nos permitan seguir llegando al consumidor, ofertando felicidad y que a ellos les afecte también lo menos posible. Estamos ensayando con mucho éxito la fórmula de los outlets que nos están yendo muy bien y abriremos aún más. Incluso vamos a reeditar en la primavera los best seller del año pasado con precios muy interesantes. Nos estamos llenando de energía muy positiva para hacer frente a toda esta situación. Pese a todo, estamos muy tranquilos, incluso contentos.
-En un plan de ahorro, el ciudadano de lo que primero prescinde es de la moda.
-Los armarios de este país están llenos de moda para vestirse. Nosotros, como dije antes, vendemos felicidad pero no es un producto de primera necesidad. Cuando ves que dejan de venderse los pisos, los coches y las notarías cierran porque no tienen trabajo, ves que hay gente que tiene dificultades para satisfacer sus caprichos de forma distinta a si estuviese trabajando.
-¿Esta situación abrirá puertas a concentraciones de empresas, fusiones o ventas?
-Creo que lo más inteligente sería concentrar las empresas de la moda en la medida en que muchas tienen estructuras mal dimensionadas o sin el nivel de profesionalidad suficiente. Sería también muy positivo crear sinergias porque eso nos permitiría afrontar el futuro con mucha más garantía. En momentos de crisis hay que buscar respuestas positivas y ver cómo de alguna manera el futuro se garantiza porque debemos seguir creando puestos de trabajo, ilusión y capacidad de vencer todas estas adversidades con energía.