El departamento que dirige Fernando Blanco ha autorizado a las empresas concesionarias a «reformular» los planes de desarrollo económico (PDE) vinculados a las concesiones eólicas, incluidos los planes industriales. La resolución del concurso enviada al sector se refiere en uno de sus puntos a aquellos aspirantes que «propuxeron un PDE vinculado a un conxunto de parques ou a unha potencia determinada e finalmente o número de parques seleccionados e admitidos a trámite por esta resolución, ou a potencia que suman, foran inferiores aos que os solicitantes propuxeron».
Para esos casos (en la práctica casi todos los aspirantes recibieron muchos menos molinos de los solicitados), Industria da dos opciones: ejecutar el plan en su totalidad o «reformular o PDE, mantendo os elementos substanciais que foron obxecto de valoración pola comisión para elaborar a proposta de anteproxectos seleccionados». Estos elementos sustanciales, continúa la orden, serían inversión por megavatio, número de puestos de trabajo, tipo (tecnológico o no tecnológico) y modo (directo o indirecto) de inversión, sector de actividad, localización en la que se efectuarán las inversiones y mantenimiento, de ser el caso, de los aspectos sociales o medioambientales que se hayan premiado en el concurso.
El pasado 11 de diciembre, La Voz ya informó de que grandes aspirantes eólicos manejaban informes jurídicos según los cuales si un anteproyecto recibía menos megavatios de los solicitados sus promotores quedaban eximidos de cumplir con el plan industrial. Entonces, Fernando Blanco aseguró que solo recibirían molinos aquellas empresas que desarrollasen sus proyectos: «Se desenvolven o plan, terán os megavatios; se non, non», sentenció.
No se exigió un aval
A la puja concurrieron 150 proyectos que sumaban más de 30.000 megavatios, y solo se repartieron 2.290, en paquetes de entre 235 y 1,5 megavatios. En junio del año pasado, poco antes de cerrarse el plazo para presentar solicitudes y a la vista de la avalancha de peticiones, la consellería instó a las empresas a «modular» sus planes industriales, presentando uno por cada parque solicitado. Pero muchas firmas no cambiaron sus planes y mantuvieron los proyectos previstos.
Además, varios aspirantes, como ha ocurrido con Galenova, Eufer y Aucosa, acudían a la puja con planes industriales conjuntos, supeditados a un número determinado de megavatios. Fuentes del sector explican que la única forma de garantizar el cumplimiento de los compromisos industriales habría sido solicitar avales por el valor total de la inversión prometida. Es lo que exige, por ejemplo, el Gobierno de Asturias en su plan eólico.