Nadie levanta el freno. La concesión de hipotecas en España cae, pero las entidades bancarias han decidido no relajar ninguna de las condiciones para otorgar un préstamo a la vivienda. No hay hipotecas baratas en el mercado, como se constata tras una visita a las seis principales firmas que conceden en Galicia estos créditos. A mediados de octubre, La Voz visitó esas mismas firmas (Santander, Banco Pastor, BBVA, Caixa Galicia, Caixanova y La Caixa) para conseguir una hipoteca. Tarea compleja. Han pasado casi cuatro meses y en ese tiempo el Gobierno ha inyectado a la banca al menos 13.339 millones de euros en tres subastas de activo -es más dinero que el presupuesto de la Xunta para este 2009-, ha presentado su aval para operaciones en el exterior y ha exigido que se reabra el grifo del préstamo a familias y pymes.
Pero, por ahora, no hay más facilidades. Las exigencias del Banco de España para que cajas y bancos moderen el riesgo se cumplen a rajatabla. Ningún préstamo se aprueba si la cuota mensual supera un 40% -un tope que solo admiten algunas entidades- el salario neto. El caso práctico que se presentó fue el de un trabajador, con contrato indefinido, con un sueldo de entre 1.300 y 1.500 euros mensuales para un piso de segunda mano por un importe de 120.000 euros. El todas las firmas consultadas se exigió el aval de un tercero para optar a la vivienda. «En esas condiciones -explican en una de las entidades- es más conveniente optar a alguna vivienda de protección oficial». Si no, puerta.
Pero la inyección de fondos en el sistema no ha relajado al sector, ni garantías, ni esfuerzo inversor, ni tasación. «Lo máximo que concedemos es un 80% del valor de tasación del inmueble, y si es superior al precio, entonces el 80% del valor más pequeño», repiten en las entidades consultadas. ¿Qué significa? El tasador, si es una casa usada, puede estimar un valor superior al de venta, pero en ese caso se toma la referencia menor. Así, nunca se puede acceder a un préstamo de esos 120.000 precisos para la compra de la casa, cantidad a la que hay que sumar los gastos de tramitación y otros impuestos, mayores en el caso de una vivienda de segunda mano. Ya sucedía en octubre.
Sin embargo, las precauciones que toma la banca española ahora para los préstamos a la vivienda no han logrado reducir la morosidad. Solo en las cajas de ahorro, que conceden más de la mitad de los préstamos a la vivienda en España, esa ratio ha subido hasta el 3,65% en diciembre del 2008, la cifra más alta en once años. Quiere decir eso que casi cuatro de cada cien créditos no se cobran. Funcas cree que se llegará al 6%.
El sector argumenta que las condiciones son «necesarias», aunque en algún momento se pudieran haber relajado. Pero, a la vez, sentencian que la demanda es menor. Las últimas estadísticas oficiales, del INE, revelan que el número de operaciones suscritas en el mes de octubre (último contabilizado) ha caído a su nivel más bajo desde hace ocho años (con la excepción del vacacional agosto); apenas 64.500 se han formalizado. La cantidad media, aunque ha decrecido, sigue estando alta.