Las autoridades de EE.UU. advierten a los inversores de que no se hagan ilusiones de recuperar su dinero
ECONOMÍA
Las autoridades estadounidenses anunciaron anoche (hora española) la puesta en liquidación de la sociedad de Bernard Madoff, al tiempo que advertían a los inversores de que no se hagan ilusiones sobre la posibilidad de recuperar su dinero.
Según informa AFP, el SIPC, organismo encargado de proteger los intereses de los inversores, subrayó que la extensión de los fraudes y el estado de las cuentas de la sociedad dificultaban particularmente el caso.
La prensa norteamericana ha bautizado como «el piso de las vanidades» la planta del lujoso rascacielos de Manhattan desde el que Madoff gestionaba sus hedge funds . La sociedad se repartía entre las plantas 17, 18 y 19 del Lipstick Building (edificio célebre en Nueva York por simular un pintalabios), pero a la primera de ellas solo accedía un reducido grupo de personas, sin injerencias. En las superiores estaban los ordenadores, el papeleo... Pero los negocios del fraude se gestionaban desde la vetada 17.
Es un ejemplo de la opacidad con la que operan los gestores de fondos de alto riesgo, de carácter especulativo, que buscan beneficios con independencia de que la tendencia del mercado sea alcista o bajista.
Al funcionamiento de esta sociedad se sumaba el prestigio de Bernard L. Madoff, que encandilaba a sus clientes con su aura de gurú.
De Spielberg a senadores
El prestigio con el que contaba Madoff lo convirtió en custodio de fondos de grandes fortunas, desde propietarios de equipos de béisbol en Estados Unidos hasta una fundación vinculada al director de cine Steven Spielberg. También hay algunos senadores, ha desvelado la prensa estadounidense
Sin embargo, para llegar a la situación del pasado jueves, cuando fue detenido, algo se le tuvo que escapar al regulador norteamericano, la SEC (el equivalente a la CNMV). Tras el fiasco de las hipotecas basura hace 15 meses, la credibilidad de este organismo está de nuevo en entredicho. Sin embargo, se defiende asegurando que inspeccionó a Madoff en el 2005 y en el 2007, sin detectar el agujero.
Como otras causas se apuntan la falta de exigencia de control por parte de los clientes.