FMI: «Se sabía dónde estaban los ladrones, pero ¿y la policía?»

Natalia Bore

ECONOMÍA

El Banco de España celebró ayer el cincuenta cumpleaños de la integración del país en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial (BM) en un clima aún zarandeado por el impacto del último escándalo financiero: la estafa de Madoff. En la rueda de prensa con la que se clausuró la jornada, entre cuyos participantes estaba el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, este confesó estar «sorprendido» por lo ocurrido, «como todo el mundo», y criticó el hecho de que Estados Unidos no esté sometido a las evaluaciones del organismo que preside.

«Se sabía dónde estaban los ladrones, pero ¿y la policía?», ironizó el dirigente francés, que enfatizó la necesidad ya no de redefinir las normas que rigen el sistema financiero, sino de hacer que se cumplan. Para ello, Strauss-Kahn se refirió a los mecanismos que el FMI y el BM tienen para detectar esos incumplimientos, algo que no hicieron los sistemas de regulación estadounidenses en el caso de la presunta estafa perpetrada por Bernard Madoff, al igual que tampoco con las subprime.

Por su parte, tanto el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, como el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, calificaron de «irrelevante» la exposición de las finanzas nacionales a la estafa.

En este sentido, después de que algunos bancos hayan admitidos estar afectados, en mayor o menor medida, Solbes cuantificó en 38 millones de euros el impacto sobre las aseguradoras y los fondos de pensiones, señalando que «no es un tema preocupante» porque las cantidades no suponen cifras muy elevadas.

Igualmente, Fernández Ordóñez afirmó: «en España nos importa lo que afecta a las cuentas de resultados de los bancos y lo que conocemos hasta ahora no es importante».

Nuevo golpe a la confianza

Sin embargo, en lo que todos estuvieron de acuerdo es en que este nuevo escándalo supone otro golpe a la ya maltrecha confianza de mercados e inversores, tanto dentro como fuera de las fronteras españolas, así como un nuevo cuestionamiento a la eficacia de los sistemas de supervisión.

La crisis económica fue otro de los temas estrella de la jornada, sobre el que el director del FMI no dio buenas noticias, pues adelantó que en enero revisarán a la baja las previsiones de crecimiento. Para Strauss-Kahn, el mundo está frente a la posibilidad de una recesión global, y auguró una situación «muy difícil» para el año próximo.