Tras el desastre de las hipotecas y la crisis financiera, ahora le ha llegado el turno al consumo. Los expertos estadounidenses alertan de la que puede ser una de las peores noticias económicas de los últimos 50 años. El gasto anual de los consumidores puede empezar a reducirse por primera vez desde 1980 y alcanzar unas cifras no vistas desde 1942.
Las compras al por menor cayeron en octubre un 1,2%, casi el doble del 0,7% que se esperaba, y todo indica que la tendencia en los próximos meses va a ser la misma. El problema es que la situación económica empeora a pasos agigantados. Las ventas de automóviles nuevos disminuyeron un 32% en el último trimestre y ese dato se añade al descenso continuado en la inversión en viviendas y a la simultánea caída en la compra de muebles y electrodomésticos.
Hace menos de una semana que la segunda mayor cadena de tiendas de electrónica de Estados Unidos, Circuit City, anunció su bancarrota. Cerrará un buen número de tiendas y despedirá a miles de personas. También ayer la compañía American Express hizo público que necesita una inversión de capital para paliar el descenso en el consumo y el aumento de impagos y anunció el despido de 7.000 trabajadores.
Y la situación del sector del automóvil es desesperada. La petición del presidente electo Barack Obama para que se actúe pronto y se otorguen ayudas a las empresas fabricantes de coches es una buena muestra de ello. General Motors ha anunciado 5.000 despidos al tiempo que suplicaba la llegada de las ayudas federales.
La base de la economía
La situación es muy preocupante porque el consumo es la base sobre la que se asienta la economía estadounidense, la más poderosa del planeta. Los factores que se han sumado para llegar a este punto son la dificultad para obtener créditos bancarios debido a la crisis financiera y el aumento del paro. Esos hechos han conseguido que los americanos decidan apretarse el cinturón, y eso quiere decir gastar menos. Porque además, a todo lo anterior se suma que en los últimos tiempos, los estadounidenses han ahorrado mucho menos de lo que acostumbraban. Desde 1950, la media de ahorro era del 10% de los ingresos, pero en los últimos años esa cifra se ha reducido a un simple 1%. Es decir, que los consumidores no solo se encuentran con el problema económico coyuntural creado por Wall Street sino que además tienen menos recursos para aguantar el tirón. Los expertos estadounidenses anuncian que es posible que la tasa de ahorro suba, pero, incluso poniéndose en lo mejor, no esperan que supere el 3% de los ingresos. Y con esas cifras, el consumo solo puede caer.
Aunque, eso sí, los últimos datos indican que la confianza ha mejorado.