El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, recalcó ayer que las entidades financieras españolas no afrontan riesgos a consecuencia de las turbulencias en los mercados y consideró que los mecanismos de vigilancia y de cooperación entre supervisores en la UE funcionan bien. No obstante, el ministro de Economía y Hacienda se mostró a favor de revisar esta actividad comunitaria para adaptarla a la nueva realidad del sector bancario y de seguros, marcado por la creciente integración transnacional de las entidades.
Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, incidió en que España no tiene un problema por que los salarios aumenten por encima de la inflación, sino por la «bajísima productividad». En esta línea explicó que, por ese motivo, los costes salariales unitarios no han evolucionado en los últimos años «como sería deseable» y han provocado pérdida de competitividad. Esa situación «nos resta posibilidades para empujar el crecimiento en momentos como el actual de debilidad de otros sectores, como la vivienda».
Así, tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo han advertido de que la indexación automática de los salarios -un mecanismo generalizado en países como España y Bélgica- puede desatar una espiral de precios.