La eólica gallega resiste a la crisis y crece un 78% desde agosto del 2007

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

En menos de cinco años, el negocio del viento aportará más del 3% del producto interior bruto gallego

11 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En medio de la crisis que atenaza la economía de medio mundo, el sector eólico gallego se ha convertido en una verdadera isla. Los resultados de los últimos doce meses, contados desde el estallido de las hipotecas subprime , demuestran la fortaleza del viento autóctono, que se consolida como el auténtico petróleo de Galicia.

Durante el mes de julio del año 2007, todos los aerogeneradores que giraban en la comunidad autónoma vertían a la red eléctrica 272.744 megavatios a la hora. Un año después, el sector está inyectando en el mallado eléctrico nacional 486.491. El crecimiento, cifrado en el entorno del 78,3%, resulta sencillamente espectacular.

Y además es la clave de la rentabilidad de los molinos. La cuenta de resultados de los parques eólicos se mide no tanto en función de la cantidad de electricidad que son capaces de producir, sino en la que realmente logran colar a la red, concepto por el que al final facturan.

Los grupos que ahora explotan el viento gallego ingresan ya por encima de los 800 millones de euros, casi 134.000 millones de las antiguas pesetas. Pero el concurso abierto por la Xunta para adjudicar 2.325 nuevos megavatios de potencia instalada disparará esta cuenta por encima de los 1.800 millones de euros en un plazo no superior a los cinco años.

Un 3% del PIB regional

El sector estará entonces en condiciones de aportarle a Galicia algo más del 3% de su producto interior bruto. La intención de la Xunta es que las energías renovables lleguen a pesar hasta un 5% en el conjunto de la economía autonómica. Sin embargo, mientras la industria fotovoltaica no acaba de animar a los inversores a explotar las horas de sol gallegas (inferiores a las de autonomías mucho más calurosas), y la biomasa maneja niveles de producción y márgenes de negocio todavía limitados, las firmas del sector eólico se pelean hasta por el último rincón en el que la Consellería de Industria permitirá clavar los futuros molinillos.

Solo en los últimos doce meses, las empresas han instalado 349 nuevos megavatios en las cuatro provincias de la comunidad, con una inversión que superó los 420 millones de euros. En potencia instalada, el territorio gallego ha crecido un 13,1% desde la apertura de la crisis. Y en este tiempo, el perfil gallego logró sumar casi 290 aerogeneradores de nueva factura. Lo ha hecho, además, en un período en el que la práctica totalidad de los sectores pujantes de la economía regional, casi con la única excepción de la industria naval, optaron por congelar sus proyectos expansivos y, en algún caso evidente, como el de la construcción residencial, desinvertir.

El factor más anómalo continúa siendo el poco beneficio que le saca Galicia a su viento, ya que el ramillete de 17 empresas que controlan algo más del 95% de la eólica gallega apenas dejan en la comunidad autónoma un 30% del total de sus beneficios, de acuerdo con los informes que maneja la propia Xunta de Galicia.

Además, en la actualidad, el capital gallego no controla ni uno solo de los grandes operadores regionales, algo que el nuevo concurso abierto por la Consellería de Industria trata de corregir a toda costa.