El conjunto de las Administraciones públicas, y no solo el Estado, pueden acabar el 2008 en números rojos y seguir así hasta el 2010, para cuando el Gobierno cuenta con que la economía española se haya recuperado de su atonía actual. Así lo admitió ayer el propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, después de lo adelantado el lunes por el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña. El primero contempla la hipótesis citada como «factible», pero en modo alguno «preocupante», al menos «en exceso», mientras no haya necesidad de aumentar por ello la deuda pública, que al cierre del 2007 representaba el 36,2% del PIB, casi la mitad de la media europea. «Esto es lo relevante - añadió- porque si la mantenemos en ese nivel tendremos margen de maniobra para actuar».
La fuerza de la crisis, que será abordada hoy durante la entrevista entre el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy , ha hecho que en solo seis meses las previsiones presupuestarias que aquel manejaba se hayan convertido en papel mojado , sobre todo en lo referente al superávit conjunto de todo el sector público para los tres próximos años, que se preveía alcanzara el 1,2% del PIB, cifra que ahora casi resulta utópica a la vista de que la economía seguramente crecerá menos de la mitad de lo que calculaba el ministerio (primero, 3,1%, a finales de diciembre del 2007, y después 2,3%, tras la revisión extraordinaria que tuvo que realizar a finales de abril), cuyos responsables volverán a rebajar sus estimaciones en el último Consejo de Ministros previo a las vacaciones veraniegas, que se celebrará el viernes 1 de agosto.
Respecto a Martinsa, Solbes reiteró su tesis de que cada palo aguante su vela, en el sentido de que no juzga «razonable» que el Gobierno cubra los «riesgos» de las «apuestas empresariales fallidas», ya sea por una mala gestión, ya por «ambición».