«La situación es ya muy complicada y va a empeorar»

Natalia Bore

ECONOMÍA

Alerta de que flexibilizar el mercado laboral no es la solución y de que la industria no absorberá a los parados de la construcción

20 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A punto de cumplir catorce años al frente de la Unión General de Trabajadores (UGT), donde sucedió a Nicolás Redondo como secretario general, Cándido Méndez se desmarca del debate terminológico para definir la situación económica, pero dice, con firmeza, que «ahora está difícil, pero aún será peor». Pese al vaticinio, no duda de que España -como afirman los mensajes oficiales- está «mejor preparada que nunca» para afrontar la situación y salir con éxito de ella. Defiende con vehemencia el diálogo social, afirmando que es la mejor fórmula para los malos tiempos, y no acepta el discurso de la patronal que reclama flexibilidad del mercado laboral y moderación en los salarios. «Eso no soluciona la crisis. Es un enfoque equivocado», insiste.

-¿Cree que los trabajadores que están sufriendo el impacto de la crisis compartirían el diagnóstico tibio que ha estado haciendo el presidente del Gobierno?

-La situación es muy complicada y va a empeorar. Podemos llamarla como queramos, pero la gente lo que percibe es que la situación es mala. Pero yo entiendo al presidente, porque sus palabras siempre tienen repercusión, y no solo mediática. El problema que dicen las empresas españolas que tienen es la falta de crédito. Y si el presidente dice solemnemente que hay crisis, supongo que no está presentando un cuadro atractivo para que las entidades financieras internacionales aporten dinero. Eso lo entiendo.

-¿Pero no le parece que esa estrategia de «paños calientes» molesta a la ciudadanía?

-Yo creo que lo que no se pueden esconder son las situaciones. Esto está mal. Y hay que tomar medidas y enjuiciar al Gobierno por lo que hace. Y sí ha adoptado medidas. Algunas no nos gustan, como lo que pretende hacer con Aena y Renfe Mercancías, pero, en el resto, nosotros y la patronal coincidimos en que van en la línea adecuada aunque no son suficientes, porque esto va a ir a peor. Supongo que tendrán que ir ampliándolas.

-¿No considera que algunas pecan de cierta ingenuidad?

-¿Por ejemplo?

-Pretender que el desempleo de la construcción lo absorban los servicios, donde también sube el paro.

-Son sectores con comportamientos distintos. Es verdad que ha crecido el paro. Pero eso no quiere decir que no se esté creando empleo. Estoy de acuerdo con mejorar la eficacia de los Servicios Públicos de Empleo y en dar atención personalizada a los parados, pero no con que se venda como una medida de choque lo que no lo es, porque para ponerla en práctica se necesitan seis o siete meses. Y a las pruebas me remito.

-Entonces no le parece que la solución al paro del ladrillo vaya a ser la hostelería...

-Lo que está claro es que el relevo de la construcción no vendrá de la industria, como se dijo, porque la capacidad de creación de empleo de esta no es equivalente a la de la construcción. Pero sí se está produciendo trasvase de construcción a servicios, sobre todo en zona turística, porque muchos trabajadores de servicios pasaron a la construcción y ahora regresan a servicios, como la hostelería.

-¿Qué opina de que quienes se enriquecieron en la época de bonanza ahora pidan ayuda al Gobierno para capear el temporal?

-La magnitud de la crisis financiera, que es en lo que la patronal insiste, no pueden pretender que se la resuelva el Gobierno. Tendrán que recurrir a los bancos. Pero una situación es la de las pymes y otra la de las grandes empresas, que están fuertemente capitalizadas, porque, a diferencia de crisis anteriores, han diversificado su actividad y han salido fuera, de donde proceden el 50% de sus beneficios. Por eso no creo que se puedan hacer comparaciones con el 93 o décadas anteriores.

-La estrategia sindical clásica es negociación y presión. ¿Cree que tendría respaldo si hubiera que optar por la segunda?

-Si tuviéramos que ejercer la presión, nos sentimos completamente respaldados por nuestra base social, si la tuviéramos que ejercer. Pero no es costumbre en la UGT hacer huelgas preventivas, aunque a veces haya que hacerlas. En la actualidad, se agranda el valor del diálogo social. Apostar por él es hacerlo por el mejor antídoto para resolver los problemas de los trabajadores en un escenario de crisis, desaceleración, dificultades o como queramos llamarle a lo que está ocurriendo ahora.