El período de rebajas estivales, que se inicia hoy, ha estado precedido por una fuerte guerra entre los establecimientos comerciales, que han recurrido a las políticas de promociones para encubrir el adelanto de la campaña oficial y salvar la mala temporada de ventas como consecuencia de la recesión económica. De hecho, la Federación Gallega de Comercio (FGC) ha interpuesto diez denuncias ante el Instituto Galego de Consumo (IGC) contra negocios por incurrir en prácticas de competencia desleal. La mala situación económica -la facturación de los establecimientos minoristas cae por tercer mes consecutivo y en mayo lo hizo a un ritmo anual del 6,5%-ha empujado a muchos comercios a arrancar con una agresiva política de promociones con descuentos de salida que llegan hasta el 70%, según los datos recabados por al FGC. «Otros años se arrancaba con un 20%, pero la cosa ha cambiado porque no hemos tenido un buen 2008», precisa José María Seijas, presidente de la patronal.
El adelanto encubierto del período de rebajas es una práctica muy común en la comunidad gallega porque el marco normativo aún en vigor, aprobado en 1988 por el Gobierno de Fraga, no distingue entre promociones, descuentos especiales y rebajas, lo que da pie a múltiples artimañas para competir de manera desleal. De hecho, en estos días, técnicos del IGC han hecho campañas de inspección, pero el organismo dependiente de la Xunta tiene escaso margen de maniobra con el marco regulatorio actual porque solo puede actuar contra aquellos establecimientos que han colgado el cartel de rebajas antes del inicio oficial de la campaña.
Esta es una de las cuestiones que se recoge en el anteproyecto de Lei de Comercio Interior -impulsada por el departamento que lidera el conselleiro nacionalista Fernando Blanco- cuya aprobación en el Parlamento está todavía pendiente. La nueva normativa prohibirá hacer descuentos o promociones en los 30 días previos a la campaña oficial de rebajas. Y también reduce de tres a dos meses el período en el que los comerciantes pueden hacerlas. Antes, el establecimiento escogía entre enero, febrero y marzo durante la campaña de invierno, o entre julio, agosto y septiembre en la de verano.
Mal momento
El período que comienza hoy viene marcado por el fuerte descenso de ventas del pasado invierno. Los datos que obran en poder de la FGC revelan que en los seis primeros meses del año la facturación del segmento minorista ha caído un 20% respecto al mismo semestre del 2007.
De hecho, los establecimientos prevén que las ventas de las rebajas de verano serán un 10% más bajas que las de la campaña estival del anterior.
El progresivo encarecimiento de las hipotecas y la hiperinflación de los carburantes y los alimentos han restado poder adquisitivo a miles de hogares, que han optado por recortar sus gastos en los establecimientos de textil, calzado y, sobre todo, de regalo. La crisis no solo se ha dejado sentir en la compraventa de pisos y de coches.