Después de 42 años como director general de Caixa Rural Galega, entidad que contribuyó para poner en marcha, Arcadio López Lens se jubila. La caja está buscando un sustituto, que el consejo nombrará, casi con total seguridad, de entre su personal propio. La entidad, con sede social en Lugo, con 43 oficinas abiertas en toda Galicia y con más de 13.000 socios propietarios, afronta desde ayer una nueva etapa.
-¿Cuál es su mayor satisfacción en estas cuatro décadas?
-Sin dudarlo, que la caja llegara a estas fechas y en estas condiciones. Históricamente había cuatro cajas rurales. Una no tenía problemas, que era la de Ourense, que se unió a Caixa Galicia. Otras dos, las de Pontevedra y de A Coruña, sí los tenían. Nos quedamos solos y esta situación no nos favoreció porque perdimos la oportunidad de fusionarnos en aquel momento. Estoy orgulloso de haber navegado todos estos años, aunque fuera en solitario, muy calladamente y de haber llegado a una situación sólida como la actual.
-¿Cómo ve el futuro?
-Esta institución tiene que seguir pensando en ser sólida, en seguir creciendo, pero sin entrar en actuaciones que puedan poner en riesgo su futuro.
-¿Cuál es el secreto para que Caixa Rural Galega haya sobrevivido entre las grandes entidades financieras?
-Quizá tenga que ver con mi forma de ser, que siempre fue refrendada por los consejos: no querer correr demasiado, actuar con prudencia y austeridad y afrontar las situaciones con realismo y sin forzar crecimientos de riesgo. -¿Esta forma de actuar les está siendo favorable en estos momentos de crisis? -Somos una institución que siempre mantuvo la tesorería, que es hoy por hoy, uno de los problemas de las instituciones financieras. El exceso de inversiones ha llevado al sector a una falta de liquidez. No es nuestro caso porque siempre nos hemos administrado muy bien para mantener la tesorería. Lo que da más rentabilidad son las inversiones y si estas son buenas nos permiten contar con unos rendimientos y con un respaldo para situaciones difíciles como las que atravesamos. En estos momentos estamos bien posicionados para afrontar las turbulencias.
-¿Caixa Rural Galega no invirtió en el sector inmobiliario?
-Sí que tenemos inversiones en el sector inmobiliario porque, pese a nuestros esfuerzos para acudir a todos los convenios con las administraciones, que están aquilatados bajo el punto de vista del interés, teníamos liquidez para hacer otro tipo de inversiones y parte de la cartera la dedicamos al sector inmobiliario, pero en porcentajes asumibles.
-¿Le daría algún consejo a su sucesor?
-Es muy delicado lo que me propone. Vamos a dejar a mi sucesor que trabaje porque estoy seguro de que va a tener las cosas muy claras y no va a necesitar mis consejos. -¿Cómo le gustaría que funcionara Caixa Rural Galega a partir de ahora? -Haciendo compatible la filosofía de la entidad con los tiempos modernos. Debería mantener la cercanía con el socio-cliente, que es una de nuestras máximas, y la política de personal. De todas formas siempre que hay un cambio es para mejorar.