La Eurocámara pide que se investigue por qué bajan los precios en origen mientras suben para el consumidor
ECONOMÍA
El pleno del Parlamento Europeo aprobó ayer en Estrasburgo (Francia) una resolución en la que reclama a la Comisión y a los Estados miembros que investiguen por qué están subiendo los precios de los alimentos cuando cada vez es menos lo que cobran los agricultores por las materias primas con las que se producen.
El texto, que fue presentado como propuesta de resolución común con la firma de todos los grupos políticos de la Cámara, recuerda que la tarifa en origen «es un componente relativamente menor del coste total de muchos productos alimenticios», y reclama a las instituciones comunitarias y a los Gobiernos «que analicen las discrepancias entre los precios a la producción y los que cobran los principales minoristas».
Evaluación
Además, los eurodiputados piden una evaluación «del impacto del papel de los minoristas en la cadena alimentaria, ya que los precios al por menor han aumentado desproporcionadamente en comparación con el coste de la vida». También exige a los distribuidores y comerciantes «que ofrezcan una cantidad precio justa a los productores y que faciliten al mismo tiempo a los consumidores alimentos a un coste razonable».
El informe del Europarlamento señala que el aumento de los precios mundiales del trigo alcanzó el 181 % durante los 36 meses anteriores a febrero del 2008, mientras que el arroz se ha encarecido un 141 % desde enero. En general, el coste de los alimentos se ha disparado en todo el mundo un 83 % de media.
La Eurocámara estima que esa inflación ha provocado un retraso de siete años en los objetivos de reducción de la pobreza, y recuerda que, según cálculos del Banco Mundial, más de cien millones de personas en el mundo en desarrollo «podrían verse sumidas en la pobreza más profunda a causa de la subida vertiginosa de los precios de los alimentos». Se estima que más de 854 millones de individuos pasan hambre o sufren de desnutrición en el mundo, y que otros cuatro millones se suman a ellos cada año. Más de 170 millones de niños están desnutridos, y 5,6 millones de ellos mueren cada año a causa del hambre.
Por otro lado, el informe del Parlamento Europeo considera que las subvenciones que ofrece la UE para la producción de biocarburantes ya no están justificadas, y pide que se dé prioridad a los alimentos sobre los combustibles.