El sector lácteo gallego puso ayer la primera piedra para regular las relaciones entre productores y empresas mediante contrato. Y lo hizo pese al fuerte rechazo de gran parte de las industrias de fuera de la autonomía, asociadas en la Fenil. Pascual, Puleva, Nestlé, Danone, Lactalis y Capsa decidieron abandonar el foro sectorial convocado por la Xunta después de haber firmado el día anterior un modelo de contrato en Madrid con la ministra Elena Espinosa. Las grandes del sector, que entre todas ellas recogen un 45% de la leche que se produce en Galicia, abogan por que exista el mismo documento en toda España y se oponen a firmar un acuerdo que incluya especificidades gallegas. Las multinacionales han defendido esta postura soslayando que la comunidad gallega es la primera productora de España y a pesar de que se abastecen de materia prima en muchas ganaderías de la autonomía.
El modelo planteado por Medio Rural sí contó ayer con el respaldo de Feiraco, Leite Río, Celta (la única no gallega) y Queixería Prado. Por parte del sector productor suscribieron la propuesta la Asociación Gallega de Cooperativas Agrarias (Agaca), Unións Agrarias y Xóvenes Agricultores. El Sindicato Labrego Galego la rechazó al entender que el contrato no garantiza unos precios mínimos a los ganaderos. El pacto planteado por la Xunta, a diferencia del aprobado en Madrid (más básico), sí recoge algunas singularidades, como la existencia de recibo, un sistema de pagos, de arbitraje y un muestreo de calidades. A esto se suma un anexo en el que se incluye un mecanismo de fluctuación de precios en función de una serie de variables objetivables. Este ha sido el detonante para que gran parte de las industrias de fuera de Galicia, con la excepción de Lagasa, decidieran ayer levantarse de la mesa, al entender que se trata de una fórmula flexible, que podría vulnerar la normativa de competencia.
Informe jurídico
El conselleiro nacionalista Suárez Canal mostró ayer un informe jurídico a las compañías en el que se garantiza la legalidad de los contratos. La propuesta de Medio Rural, en la que el sector ha trabajado durante más de un año, no fija un precio mínimo a nivel sectorial, algo que está prohibido por Competencia y que, en cambio, sí ha reclamado el propio Sindicato Labrego Galego. El responsable de Medio Rural mostró su satisfacción por avanzar en un modelo más transparente y estable, que romperá con unas relaciones anacrónicas, que permitían que los ganaderos cobrasen la leche a mes vencido sin saber lo que se les iba a pagar.
La Xunta mantiene la puerta abierta a que las industrias que se oponen al contrato puedan sumarse en un futuro. Pero se plantea el interrogante de qué ocurrirá con los ganaderos que le venden su leche a las multinacionales que ayer se levantaron de la mesa. «Agora abrése un escenario na que hai dous modelos de contratos, o estatal e o galego, e temos que avanzar hacia unha converxencia; nós pelexaremos porque os gandeiros galegos firmen coas industrias o contrato que se homologou aquí», precisó Roberto García, secretario xeral de Unións Agrarias.
En términos parecidos se pronunció a la salida de la reunión Francisco Bello, máximo responsable de Xóvenes Agricultores, otra organización firmante. «Ábrese un período de negociación coas industrias, pero xa temos algo avanzado; nós loitaremos porque non queden produtores. sen contrato; algúns terán que acollerse ao estatal, pero lles diremos ás explotacións que é un contrato moi básico, con menos garantías: eu estou convencido que o contrato galego e mellor que o de Madrid», explicó el responsable sindical.