La inflación es una amenaza muy seria para la economía europea, pone en peligro su capacidad para competir y crear empleo, y el principal objetivo del Banco Central Europeo (BCE) es luchar ahora para garantizar la estabilidad de los precios, ya que algunos países de la UE padecen inflaciones de hasta el 17,4%.
El presidente de la entidad, el francés Jean Claude Trichet, reiteró ayer en Bruselas que el BCE no bajará a corto plazo los tipos de interés de la eurozona a pesar de que algunos socios comunitarios le reclaman esa medida para reactivar su crecimiento. «No hay margen para la complacencia. La estabilidad de precios a medio plazo debe garantizarse permanentemente», dijo Trichet en su intervención ante los asistentes a un seminario organizado en la capital belga por la Comisión Europea para conmemorar los diez años del euro.
El día anterior, en ese mismo foro, varios responsables de instituciones de todo el mundo, como el presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, advirtieron de que las consecuencias de la tempestad financiera se dejarán notar aún durante meses. Esa misma jornada, la Oficina Estadística de la Comisión desveló que la inflación media anual de la UE está ya en el 3,3%, y también se supo que el euríbor, el índice de referencia para la mayoría de hipotecas que se contratan en la Unión, roza el 5%. «El BCE tiene que ser creíble a la hora de garantizar la estabilidad de precios a lo largo del tiempo. Y la mejor forma de ganarse una reputación es que los ciudadanos nos vean comportarnos de manera coherente», sostuvo Trichet, quien alertó también contra las subidas salariales.