«A base solo de obra pública no atajaremos el paro, tenemos que ser más creativos»

ECONOMÍA

Rojo cree que los trabajadores no deben pagar los platos rotos de la crisis

15 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Maravillas Rojo aterrizó en el Ministerio de Trabajo hace poco más de dos semanas, pero lleva diseñando políticas activas de empleo desde hace más de 25 años. Primero, como directora del Inem en Barcelona, luego como concejala en el equipo de Maragall. Hasta hace un mes dirigía Barcelona Activa, la agencia de desarrollo local de su ciudad. Celestino Corbacho se la acaba de llevar a Madrid a hacerse cargo de la secretaría de Empleo justo en el momento en que empiezan a pintar bastos. Ayer participó en A Coruña en su primer acto público, la inauguración del VI Congreso Internacional de Prevención de Riesgos Laborales, y le concedió a La Voz la primera entrevista que da a un medio de comunicación.

-Solo en Galicia se han perdido en lo que va de año 16.000 empleos en la construcción. Le va a tocar a usted lidiar con una situación complicada.

-Estamos efectivamente en un proceso de deceleración del crecimiento económico que se está produciendo con más rapidez de lo previsto, especialmente en los tres últimos meses, y afrontamos al menos un año en el que habrá dificultades serias. Las perspectivas a corto y medio plazo son que se mantenga ese proceso. Partimos además de dos situaciones complejas, como son el incremento de los precios de determinadas materias primas y la falta de liquidez en los mercados financieros. Esos dos factores todavía pueden tener repercusiones que aún no hemos logrado diagnosticar. Así pues, estamos ante una situación que hay que abordar, más que nunca, de manera consensuada, y sobre todo con trabajo compartido. En materia de empleo, se ha producido un efecto en cadena a partir de un sector clave, como es la construcción, aunque también hay que reconocer que había una exceso de oferta y un clamor ciudadano para que eso volviera a su dimensión real.

-Básicamente se está hablando de dos recetas para solucionar el problema del paro: cambiar el ladrillo por el asfalto y tirar de los ahorros del Estado para quienes aun con esas se quede al paro. ¿Son esas las soluciones?

-No exactamente. Esto no se puede arreglar solo desde el sector público. Efectivamente, este va a jugar un papel importante, pero no es la única alternativa. A base solo de obra pública no atajaremos el paro, tenemos que ser más creativos. Por ejemplo, en el sector de la vivienda, el Gobierno catalán acaba de plantear un acuerdo a promotores inmobiliarios para poder subrogar hipotecas y ampliar el parque de vivienda protegida. Cualquier dinámica que sirva para volver a acercar la oferta a la demanda puede ser interesante. Respecto a la protección social para aquellos que pierdan su empleo, este Gobierno ha decidido mantener las tasas de cobertura existentes, que están por encima del 85%, de las más altas de Europa.

-Los empresarios piden reformas y los trabajadores no pagar unos platos que no han roto.

-Nadie debe pagar los platos rotos. Cada uno puede pedir lo que quiera, pero será el Gobierno quien marque inmediatamente la agenda social, tanto en su contenido como en lo que respecta al calendario. Estamos en un proceso de diálogo y debemos partir de un diagnóstico compartido por todos los agentes sociales. Pero luego será el Gobierno quien decida si hay que hacer unas reformas u otras, o incluso si la clave está en hacer o no reformas. El ministro de Trabajo ya ha manifestado claramente que no solo cumpliremos el compromiso del Gobierno de llegar a los 800 euros de salario mínimo, sino que hay una decisión clara de que en todo este proceso no haya una pérdida del poder adquisitivo. Más bien queremos que sea todo lo contrario.

-Muchos ciudadanos consideran que no se les dijo toda la verdad en la campaña electoral, cuando se negó la existencia de la crisis de forma reiterada. ¿Ha cambiado la situación o es simplemente que en política pasan estas cosas?

-No, ni la política funciona así ni aquí se ha engañado a nadie. Hay condiciones en los últimos meses, muy recientes, que han acelerado de manera imprevisible una suma de circunstancias que han provocado que la situación sea peor de lo que se creía hace muy poco tiempo. Ni más ni menos.