El presidente de Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén, anunció ayer en Ferrol que la compañía pública negocia en estos momentos con la Armada de Colombia un contrato para la modernización de las fragatas de este país. Navantia aspira a transferir la tecnología y a acometer los trabajos necesarios para actualizar las cuatro fragatas de la clase Lupo que fueron construidas en Italia y que se han quedado obsoletas, ya que fueron fabricadas entre finales de los setenta y principios de los ochenta.
Son más pequeñas que las modernas F-100 españolas -e incluso que la versión noruega- ya que tienen 113,5 metros de eslora (largo); 12 de manga (ancho) y una capacidad para transportar 164 militares.
De concretarse este acuerdo, este constituiría el segundo de envergadura logrado tras la última reconversión por la empresa española con Armadas Latinoamericanas, después del acuerdo suscrito en el 2005 con el Gobierno de Hugo Chávez para la construcción de ocho patrulleras oceánicas y de vigilancia litoral, que en estos momentos se están fabricando en los astilleros andaluces.
Concursos en otros países
Gómez Jaén también aseguró que Navantia aspira a lograr contratos para la construcción de submarinos para Turquía y de barcos anfibios -algunos como el Juan Carlos I , el más grande de la flota militar española- para Sudáfrica y Malasia. La ofensiva comercial lanzada por la compañía pública la ha llevado también a ser seleccionada por la Armada de Australia para participar en el concurso para la fabricación de varias lanchas de desembarco para los dos buques anfibios que construirá Navantia en sus astilleros de la ría de Ferrol.
Con respecto a la ejecución de esta obra, el presidente de la empresa naval eludió concretar cómo se efectuará el reparto del trabajo entre las antiguas Astano y Bazán, y aseguró que la decisión, «teniendo en cuenta las cargas de trabajo y los criterios de eficiencia de las instalaciones» la tomará el director del astillero, Ángel Recamán.
Juan Pedro Gómez Jaén realizó estas declaraciones en el acto de entrega de la fragata Otto Sverdrup , la tercera de la serie de cinco que construye para la Marina de Noruega. Además de alabar «la calidad con la que se ha elaborado el buque», el director general de NDLO (Norwegian Defense Logistic Organisation), el general Trond Karlsen, aseguró: «Dentro de algunos años, cuando abordemos nuevas construcciones de buques, desde luego Navantia será uno de los astilleros con los que contaremos». Además, añadió que, en primer lugar, se dotarán de un nuevo barco logístico, y, a medio plazo, de submarinos.
Sin embargo, otras fuentes consultadas afirmaron que la Marina nórdica tiene más madurada la decisión de dotarse de un barco de apoyo y que podría resolver antes de que termine el año si abre o no un concurso para la compra de este buque.
El hecho de que la Armada de Noruega cuente ya con tres modernas fragatas -están basadas en las F-100 españolas, aunque tienen un tamaño menor- le ha permitido incrementar su presencia en ejercicios internacionales, aunque al mismo tiempo le ha puesto de relieve la necesidad de disponer de un barco de aprovisionamiento de combate, que le serviría como apoyo para suministrar combustible y víveres a sus fragatas allí donde estuviesen desplegadas.
En el acto de entrega de la Otto Sverdrup participó también el jefe de la Armada del país nórdico, el almirante Jan E. Finseth, además de autoridades civiles y militares de la comarca ferrolana.