El bipartito incluyó en su acuerdo de gobierno suscrito en el 2005 la promesa de dotar a Galicia de un grupo industrial lácteo de capital autóctono. Transcurridas tres cuartas partes de la legislatura, el Ejecutivo formado por socialistas y nacionalistas aún no ha dado con la fórmula para concretar una iniciativa estratégica para una autonomía donde gran parte de la leche que se produce se transforma fuera. Y esto ha sido así pese a los esfuerzos y los intentos impulsados desde Medio Rural. En el ecuador de este mandato, es decir, hace un año, la Xunta ya había hablado con Caixanova y con Caixa Galicia, entidades que respaldaban el proyecto. Y había establecido contactos con Feiraco, Colaga y Leite Río. Pero la compañía resultante de esta suma no da para impulsar un gran grupo transformador capaz de competir porque carecería de un pilar básico en el mercado: la innovación y una marca bien posicionada.
La Xunta sostiene que su papel pasa por generar las condiciones y el apoyo para concretar la iniciativa, pero advierte de que se trata de un proyecto industrial privado. Desde el departamento que lidera el nacionalista Suárez Canal explican que se trabaja con sigilo en una iniciativa de grandes dificultades. Quintana lanzó anteayer un mensaje cargado de optimismo al asegurar que el bipartito no decaerá hasta lograr el objetivo. Pero en el sector empresarial gallego no son tan optimistas. «Hasta o que eu sei, non hai nada concretado; Medio Rural está a facer esforzos, pero eu creo que xa perdimos este tren», explican fuentes del sector cooperativo gallego.
La realidad es que el peso industrial del capital gallego en el conjunto de España es marginal. Galicia ostenta más de un tercio del total de la producción lechera del país, pero apenas tiene un 7% del empleo en el sector transformador. Ante esta tesitura, configurar un grupo lácteo gallego con capacidad de competir constituye una empresa difícil. La suma de Leite Río, Feiraco y Colaga resulta insuficiente. En este contexto, la concreción del proyecto pasa por constituir una sociedad de capital mayoritariamente gallego en la que participe un socio con marca e innovación. Y actualmente, solo existen tres que cumplen ese requisito: Puleva, Pascual y Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa).
Cualquier movimiento en esta dirección contaría con un inconveniente: el rechazo de la patronal industrial española, la Fenil, reacia a la creación en Galicia de una iniciativa con capacidad de decisión.
En Medio Rural entienden que la configuración de un grupo gallego pasa por la iniciativa privada, que «es muy libre de decidir lo que quiera».
En los últimos años, Galicia ha perdido innumerables ocasiones para impulsar un grupo industrial de capital gallego. En los noventa Leyma se fusionó con Colaga y con Ram pero todo aquel conglomerado acabó en manos de la andaluza Puleva. Leche Celta pasó después a manos norteamericanas y ahora lo controla la industria lusa.