El sector productor cárnico de Galicia, que agrupa a unas 17.000 explotaciones, dio ayer la voz de alarma por la grave situación económica que atraviesa. El incremento del coste de la alimentación del ganado -los piensos han subido un 40% en el último año- y los bajos precios en origen por kilo de carne han colocado a una buena parte de las granjas al borde de la asfixia económica.
Pese a sus grandes diferencias ideológicas, los tres sindicatos del campo (Unións Agrarias, Sindicato Labrego Galego y Xóvenes Agricultores) se sumaron ayer a la advertencia lanzada hace no mucho por Jesús González Vázquez, presidente de Ternera Gallega, quien alertó de la dificultades financieras que atraviesan los productores.
«Si no fuera por las ayudas que reciben de e la UE, más de la mitad de las granjas estarían ahora produciendo a pérdidas», denunció ayer Juan Pérez Orozco, de Xóvenes Agricultores. Los datos facilitados por el ministerio muestran que los consumidores pagan ahora el kilo de ternera un 8% más caro que hace un año. Los ganaderos, en cambio, lo cobran en origen un 1,1% más barato. Eso es lo que indican las cifras del departamento de Elena Espinosa. Pero los productores de Galicia dicen otra cosa y aseguran que la caída de los precios ha sido de entre 50 y 60 céntimos de euro por kilo, lo que supone un 20% menos. «Nós pensamos que esta situación é insostenible e pode acelerar un proceso de abandono no sector, que xa é bastante duro», precisó Javier Iglesias, de Unións Agrarias.