El ourensano mantiene los planes de expansión a pesar de la crisis. Sus nuevas tiendas tendrán espacios saludables
12 abr 2008 . Actualizado a las 04:22 h.Adolfo Domínguez (Ourense, 1950) es lo más parecido a una estrella. Despacha en cadena a quince periodistas; cuando el fotógrafo lo retrata, lo interroga sobre el foco que está usando y se asusta por la dureza que proporcionará a su rostro un 24. En la tienda que acaba de abrir en el centro comercial de A Laxe, en Vigo, hasta firmó autógrafos.
-¿Cómo se atreve a abrir una tienda de 1.500 metros con la que está cayendo?
-Hay que seguir viviendo en medio de las turbulencias. De todas formas, la decisión de abrir una tienda como esta se tomó hace tres años. Tenemos muchas líneas y si quieres ponerlas juntas necesitas mil o mil quinientos metros. En el centro de las ciudades no hay espacios así.
-¿La estrategia pasa entonces por abandonar el centro?
-Mantendremos en el centro las tiendas pequeñas, pero las grandes no hay manera de abrirlas allí. Por precio y porque a veces no hay bajos.
-¿Cómo viste la gente en época de crisis?
-Quizá se permite menos frivolidades, quizá sea más exigente con la relación calidad precio. La crisis influye, pero, ¿de qué manera?, es imprevisible.
-Según el informe que remitieron a la CNMV, el año pasado les funcionó mejor la temporada que las rebajas. ¿Sorprendido?
-El año pasado bajamos el beneficio sobre el ejercicio anterior, lo que pasa es que estábamos en un punto muy alto, en un 16% neto, y bajamos al 11%, que tampoco es un dato malo, aunque evidentemente es peor. Y claro, la Bolsa castiga esas cosas.
-¿La expansión continúa?
-Estamos abriendo y seguiremos abriendo, más o menos, en función de los medios. Evidentemente si el mercado está recesivo, creces menos. A lo mejor te detienes unos meses... Pero de momento no nos estamos deteniendo. Piensa que la estrategia de este año la programamos hace dos o tres.
-¿Nuevas líneas?
-No me gusta hablar de eso. Ya tenemos un producto muy amplio. Este, por ejemplo -señala un especie de bar que distingue la nueva tienda de Vigo- es un concepto nuevo. Donde tengamos metros vamos a abrir healthies , espacios saludables en los que despacharemos frutas y ensaladas.
-¿Cómo es el hombre AD?
-Hay gente a la que le preocupa el estatus pero a nuestra clientela le preocupa la belleza. Tenemos muchísimos profesores universitarios, publicistas, arquitectos, artistas... Somos la empresa con más exigencia estética.
-¿Hasta qué punto ha cambiado Inditex el negocio textil?
-Muchísimo. Te obliga a ser enormemente competitivo. Tienes que lograr su misma competitividad o estás muerto. Estamos en esa guerra.
-¿Ha cambiado la forma de producir, de vender...?
-Sí, pero Inditex y las grandes superficies en general. No te olvides de Wall Mart o Carrefour. Por eso la búsqueda de la relación calidad precio es fundamental. Y yo creo que la nuestra es tan buena como la de Inditex o la de Carrefour, lo que pasa es que lo nuestro es otra cosa. Ofrecemos cosas diferentes.
-¿Por qué ha trasladado Corto Maltés a las camisetas?
-Para mi generación, Corto Maltese era un héroe bastante conocido. Hace dos años se me ocurrió decir Corto Maltese en el departamento de diseño y me dijeron: ¿Quién es ese? No daba crédito. Así que pasé dos años introduciéndolo en camisetas. Mucha gente lo ha descubierto gracias a nosotros. Pero nada dura para siempre en el mundo de la moda.
-No sé si le provocará pereza esta pregunta. ¿Qué le parece la idea de la Xunta de crear una pasarela en Galicia?
-Si no ha cuajado en Barcelona, es muy difícil que cuaje aquí. Ahora... ¿qué lo quieren hacer? ¿Bien?, ¿Viable? No lo sé. ¿Si lo consiguen? Fenomenal. ¿Si no lo consiguen? No pasa nada.
-¿Ya no cree en los desfiles?
-¡Ah, no! Dentro de unos días desfilo en Chile. A lo que me niego es a desfilar seis meses antes. Me gustaría que la gente informara menos de lo que está haciendo y sorprendiera más. Sería más estimulante.
-¿Dónde se viste mejor?
-En un mundo tan intercomunicado, las formas de vestir son muy parecidas, aunque con matices. Me gusta más como visten los parisinos que los italianos, la gente de Barcelona que la de Madrid.
-¿Y en Galicia?
-Santiago. Quizá el volumen de estudiantes crea un carácter que queda reflejado. En las ciudades más refinadas intelectualmente vendemos más.
-¿«Moda gallega» ha dejado de ser una marca?
-Me cuesta aceptar que haya moda española, incluso francesa. El «made in» lo entiendo, pero yo soy muy poco nacionalista en el sentido en el que se entiende hoy. Y soy de aquí, ¿eh?, que no me voy. Y si me preguntan en gallego contesto en gallego.
-¿Le quitó ñoñería a las azafatas?
-¿Tú que opinas? Desde que nosotros entramos en el mundo de los uniformes hay un antes y un después. ¿Por qué tienen que ir feos los trabajadores de un restaurante?
-¿Ha encontrado su lugar en el mundo?
-No tanto. Escribo para poner orden en lo que me rodea, porque... me cachis en diez. Decía Shakespeare, «sound and fury», «ruido y furia», en Falstaff , creo.