La industria apunta a la distribución como responsable final de los encarecimientos

La Voz

ECONOMÍA

03 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde el inicio de la investigación de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), a finales de octubre pasado, la industria alimentaria ha tratado de justificar las considerables subidas de precios en algunos productos, a las que agricultores, ganaderos y consumidores nunca han visto justificación. Entre otros razonamientos, desde la patronal del sector se apuntó con insistencia al encarecimiento que arrastraban las materias primas desde los primeros meses del 2007, sobre todo los cereales, pero también a la distribución comercial, a la que responsabilizó de manera encubierta de parte de esos aumentos tarifarios (muchos de dos dígitos) porque su elevado grado de concentración impone muchas condiciones al mercado.

«Somos más de 20.000 empresas de alimentación frente a diez o doce grupos que tienen entre el 70 y el 80% de los puntos de venta», llegó a afirmar Horacio González, director de relaciones internacionales de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB). Aunque ninguno de sus responsables entró en detalles sobre la formación de precios en cada eslabón de la cadena (los agricultores, por ejemplo, reciben entre tres y cuatro veces menos de lo que paga el cliente final), sí apuntaron que su capacidad de negociación era «bastante relativa», sobre todo frente a las grandes superficies comerciales. En cualquier caso, defendieron en todo momento que «las tarifas no se suben por que sí», entre otras cosas, porque cualquier alza «preocupa a todos: productores, transformadores, vendedores y consumidores».?

Justificaciones

Para FIAB, no obstante, los aumentos de precios distaban «mucho de ser disparatados». Esta afirmación fue secundada en un principio por el Ministerio de Agricultura, en concreto por la directora general de Industria Alimentaria, Almudena Rodríguez, quien solicitó que se huyera de «falsos alarmismos» en este tema. «Se está dando un mensaje que no se corresponde con la realidad -dijo-, por ejemplo, con la barra de pan, de la que se ha afirmado que valdrá el doble, y lo cierto es que está subiendo pero no lo que se dice en muchas ocasiones».