España importa más de 2,5 millones de toneladas de leche anuales de distintas regiones francesas, una cantidad que supera en 300.000 toneladas la producción láctea gallega.
Las transacciones galas, que suponen un montante económico superior a los 700 millones de euros, representan prácticamente la diferencia existente entre la producción interna española, cifrada en 6,1 millones de toneladas, y el consumo total, que se sitúa entorno a los 9 millones de toneladas, dado que las cantidades procedentes de otros destinos como Portugal son prácticamente insignificantes. Es precisamente el aumento de la oferta de materia prima en el mercado galo lo que está motivando que las industrias lácteas que operan en territorio nacional anuncien bajadas inminentes en los precios que pagan a los ganaderos. No en vano, las importaciones procedentes de Francia se están llevando a cabo a precios que raramente exceden de los 38 céntimos por kilo, mientras que la media de cotizaciones en España se sitúa en 46,7 céntimos. Esta circunstancia justifica para la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) los descensos en los costes de la leche en origen que supuestamente se llevarán a cabo en las facturas de febrero y marzo. Para el director general de la patronal láctea, Luís Calabozo, la situación actual se engloba dentro del movimiento cíclico que registra el aprovisionamiento de leche del que depende de forma directa España al no ser autosuficiente. «Debemos ser conscientes de que el déficit de cuota láctea en España nos lleva irremediablemente a la importación para cubrir nuestras necesidades de consumo. En este sentido el diferencial creciente con el mercado mundial y con nuestros principales suministradores europeos no pueden mantenerse por más tiempo a los niveles alcanzados».
Según los datos de la Fenil el diferencial medio de precios que percibían los ganaderos españoles en comparación con los productores alemanes o franceses a finales del pasado año se situaba en 8 y 14 céntimos. Mientras que el promedio de las cotizaciones en origen eran aquí de 46,7 céntimos, en Alemania apenas sobrepasaban los 38,6 céntimos y en Francia, los 32,5 céntimos.
Diferenciales
«Incluso si fueran ciertas las últimas noticias sobre disminuciones de entre tres y seis céntimos en febrero, supondrían un nivel superior en un 30% a los precios recibidos por el ganadero en el mismo mes del 2007, lo que supone todavía un diferencial con Francia de diez céntimos, donde se prevé que los precios aún sigan bajando», señala Calabozo.
La estructura de las explotaciones galas, con una base territorial que multiplica por cuatro a las que continúan en activo en Galicia, unido al importante régimen de ayudas públicas del que se benefician, justifican en la mayoría de los casos los reducidos costes de producción a los que tienen que hacer frente los productores franceses en relación con los gallegos.
Las entregas de leche en Francia han registrado, según la interprofesional, un repunte considerable en enero hasta alcanzar el 5% . Con ello se confirma la tendencia ya iniciada en diciembre donde se sobrepasaron en un 4% las entregas del 2007. Durante la campaña láctea pasada, Francia se quedó más de medio millón de toneladas por debajo de la cuota. Los últimos meses de la temporada coinciden allí con los mayores picos de producción.