Nueva Rumasa ha iniciado un plan para reestructurar la producción de las plantas de Clesa en toda España. El holding de la familia Ruiz Mateos adquirió el conocido grupo lácteo a la italiana Parmalat en mayo del 2007 por 188 millones de euros. Y se hizo así con las fábricas que la firma tenía en Leganés, León, Zaragoza, Barcelona y Caldas de Reis, en Pontevedra. Los nuevos propietarios han desembolsado ya seis millones de euros en la modernización y ampliación de las distintas instalaciones que tiene en España. Según la nueva estrategia pergeñada por la familia jerezana, Zaragoza se centrará en la producción de leche condensada y briks; Barcelona, en los batidos embotellados, y Galicia concentrará la elaboración de yogures y flan de huevo para toda España. Hasta ahora, en la planta de Caldas se hacía también mantequilla, leche y queso de barra. Leganés se mantendrá como fábrica de helados del grupo.
La reestructuración de la producción, en principio, no afectará a la dimensión de la plantilla en Galicia, que está compuesta por 113 trabajadores fijos. A lo largo de la próxima semana los representantes de los trabajadores de Caldas y los directivos de Nueva Rumasa mantendrán un encuentro informativo sobre los detalles de los cambios que afectarán a las instalaciones. De hecho, a la fábrica pontevedresa ya ha llegado maquinaria nueva, pero faltan todavía algunas remodelaciones.
Estabilidad laboral
«Nosotros estamos bastante tranquilos: lo que nos quiten de producción por un lado nos lo van a dar por otro», explicaron ayer fuentes de la plantilla de Clesa en Caldas.
Nueva Rumasa, que garantiza el mantenimiento de todos los puestos de trabajo, precisa que sus planes pasan por reactivar la producción de la fábrica gallega concentrándose en aquellos segmentos que generan un valor añadido más alto. El grupo Clesa, que cerró el 2007 con una facturación de 300 millones de euros, comercializa, entre otras, firmas como Cacaolat, helados Royne y Letona. Estas eran las joyas de mercado con que contaba Parmalat en España, pero no sucede lo mismo con la marca Clesa, que se ha depreciado considerablemente en los últimos años.
La intención de la familia Ruiz Mateos es reflotarla, un proceso que llevará años. «A nosotros lo que nos han dicho, de momento, es que seguiremos haciendo yogures Clesa; no tenemos conocimiento de que vayamos a envasar el producto bajo otro nombre», precisaron fuentes de los trabajadores de la planta pontevedresa.? Nueva Rumasa tiene bodegas en cinco denominaciones de origen y cuenta con las marcas Dhul, Elgorriaga, Trapa e Hibramer, además de negocios vinculados a la hostelería y el sector inmobiliario. Con la adquisición de Clesa a Parmalat, la familia del empresario jerezano ha incrementado de forma notable su potencial de negocio en la división de alimentación de su grupo, actividad que cerró el 2007 con unas ventas aproximadas de 700 millones de euros.
El consejero delegado de Nueva Rumasa, José María Ruiz Materos Rivero, visitó la planta de Caldas el pasado mes de junio. En aquel encuentro con los trabajadores, el directivo abogó por la necesidad de potenciar la marca Clesa con campañas de publicidad y por el desarrollo de nuevos productos como fórmula para recuperar el terreno perdido durante cuatro años a raíz del escándalo financiero en el que se vio envuelta Parmalat.
Nueva Rumasa entiende que la planta de Caldas no solo debe ser el referente en la elaboración de yogures para toda España sino también en el valor del propio producto. Y pone como ejemplo el éxito de la fórmula en los postres Dhul, donde existe un equipo propio dedicado a la investigación y el desarrollo. La familia Ruiz Mateos apuesta, en este sentido, por la estrategia de los alimentos enriquecidos y saludables.