La Cámara de Comercio de A Coruña se gasta 2,40 euros en reclamar un tributo de 1,95 a una empresaria
ECONOMÍA
Hermindo Martínez no logra salir de su asombro. A su domicilio llegó un recibo de la Cámara de Comercio de A Coruña en el que se exigía el pago de 1,95 euros. Iba dirigido a su mujer, Sara Romero, una antigua peluquera de 56 años, jubilada en el 2006 por enfermedad. Fue enviado por sobre certificado y este hecho ha motivado que el importe del envío ascendiera a 2,40 euros. Es decir, que el hecho de hacer llegar el impuesto al obligado a pagarlo resulta más caro que el tributo en sí.
«No queda más remedio que felicitar a nuestros organismos por lo bien que gestionan nuestro dinero», comenta con sorna Martínez, que acudió a pagar la reducida suma. «Eso es debido a que el último año mi mujer aún trabajó algo y, como va relacionado por el IRPF, quedó esa cifra tan baja».
Ante la posibilidad de manifestar una queja formal por el hecho, el afectado declinó la opción. «No, yo no voy a presentar ninguna queja porque la ley es así, y tengo que pagar, no me queda otra opción». De todos modos no oculta su enfado: «Tras tantos años de control y de pagar religiosamente, ves estas cosas y compruebas que esto es un despilfarro de fondos públicos, porque, en este caso, la Cámara de Comercio pierde más dinero del que gana. Yo me pregunto, estos desniveles ¿quién los cubre?».
La queja de Herminio Martínez contra la Cámara de Comercio no es la única. Les achaca la desigualdad con la que tratan a los ciudadanos: «No me gusta el funcionamiento, allí careces de derecho a voto, tan sólo lo tienen las grandes empresas. No puedes ni ir a una reunión o a un pleno», explica.