La industria primaria alerta de que la subida del coste de la vida es un «aviso de tsunami» y reclama medidas urgentes

La Voz

ECONOMÍA

31 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

«A partir de ahora, los precios de los alimentos van a subir, nos guste o no, porque los cambios que se están produciendo no son coyunturales, sino estructurales». Así de contundente se mostraba ayer el secretario general de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab), Jorge Jordana, que negó tajantemente que la escalada de precios de los alimentos fuese un «contubernio» del sector, como han denunciado las asociaciones de consumidores, sino que son fruto de una situación nueva, ya que por primera vez en la historia el precio de los alimentos está relacionado directamente con el coste del petróleo, a través de la creciente demanda de biocombustibles.

Jordana dibujó ayer una situación preocupante en extremo, afirmando incluso que «no estamos ante un chaparrón, sino ante un aviso de tsunami, y hay que tomarlo en serio y adoptar medidas con urgencia».

Según explicó, a la actual situación de alza de los precios de los cereales se ha llegado por la concurrencia de una serie de factores, entre los que destaca el aumento de la demanda de maíz para combustible, ya que «a partir de 70 dólares por barril de petróleo ya es competitivo producir bioetanol, y ahora será el petróleo el que marcará a dónde se va a destinar el cereal, que antes iba exclusivamente a alimentación. Estamos ante un cambio radical: ahora el cruasán compite con el litro de gasolina para mover el coche».

Jordana añadió que «a partir de ahora habrá que comenzar a pensar en que cada vez que suba el petróleo también habrá que subir el precio de los alimentos. Esto es horroroso para nuestro sector, que no estaba acostumbrado a que los precios de las materias primas se modificaran así y que puede acabar traduciéndose en la desaparición de empresas».

Uno de los sectores más afectados por este nuevo escenario es el de las industrias cárnicas en el que, según Jordana, «puede haber una debacle, ya que los ganaderos están en una situación dramática, con un mercado con exceso de oferta y sobrecostes importantes».

La vía para controlar la escalada de los precios pasa, en palabras de Jordana, por la adopción de «acciones inmediatas», como modificar la política agrícola comunitaria, haciendo desaparecer las medidas antiproductivistas, cambiando las políticas energéticas y abaratando los costes de producción, usando transgénicos y harinas cárnicas para alimentación animal.