Los considera culpables de la insolvencia de la empresa, que «presumiblemente» será liquidada por su agujero
13 oct 2007 . Actualizado a las 02:49 h.La Justicia estrecha cada vez más su cerco sobre los antiguos responsables de Afinsa y Forum Filatélico, quienes parecen abocados a sentarse en el banquillo de los acusados (seguramente en el 2009, ya que se espera que la instrucción de la Audiencia Nacional concluya antes de un año) por una posible estafa de 6.203 millones de euros a unos 460.000 inversores. El último golpe lo han recibido los tres principales directivos de la primera, pero no ha llegado por la vía penal, sino por la civil, ya que dos juzgados de lo mercantil de Madrid (números 6 y 7) tramitan los procesos concursales derivados del agujero financiero que arrastran ambas sociedades dedicadas a la compraventa de sellos.
La jueza Purificación Pujol ha ordenado el embargo «preventivo» de los bienes de Juan Antonio Cano, presidente de Afinsa y propietario del 50% de las acciones; Vicente Martín Peña, consejero delegado, y Carlos de Figueiredo, consejero y ejecutivo de Escala Group, filial de la sociedad en Estados Unidos. Entre los tres deberían cubrir la suma de 1.823 millones de euros, es decir, el agujero financiero que, según los administradores actuales, dejaron en la compañía, con unos activos de «tan solo» 613 millones de euros (muy lejos de los más de 2.500 millones que decían los anteriores gestores), que a duras penas cubrirían una cuarta parte de unas deudas cuantificadas en 2.436 millones.
No obstante, esta decisión judicial tiene más fuerza argumental que efectividad práctica, ya que la Audiencia Nacional no ha sido capaz hasta ahora de localizar bienes cuantiosos vinculados a los acusados, pese a que sospecha que sí podrían ocultarlos bajo la identidad de testaferros o en el extranjero (sigue su rastro, al igual que en Forum, por ocho paraísos fiscales. Para lo que sí sirve es para acumular argumentos en su contra. Según la magistrada, los tres ejecutivos citados son «culpables» de la «insolvencia» de la empresa, que «presumiblemente» acabará con su liquidación por una situación de quiebra técnica «irrecuperable», hasta el punto de que estima que «no resulta posible plantearse, siquiera hipotéticamente», que sea viable.