El turístico pueblo costero de Mira se vistió ayer de tiros largos para aplaudir la llegada de Pescanova. «Hoy es un día histórico», sentenció el alcalde, João Reigota, ante los más de mil ciudadanos que abarrotaban la carpa instalada en la plaza central del municipio. La llegada del gigante alimentario gallego marca un punto de inflexión en el distrito de Coímbra. Mira tiene 16.000 habitantes, de los que solo 6.000 ocupan el casco urbano. Hasta la fecha, el turismo era su principal industria. «A partir de hoy somos más competitivos, Pescanova abre una nueva página de nuestra historia, nos moderniza y nos abre al mundo», sentenció el presidente de la Cámara Municipal.
La salida al escenario del presidente del grupo, Manuel Fernández de Sousa, fue recibida con un sonoro aplauso. Después, el primer ministro José Sócrates elogió la «generosidad y gratitud» de Mira, que apoyó desde un primer momento la implantación de la planta de rodaballo. Desde hace meses, en la Cámara Municipal y en los centros de formación profesional del concello aguardan centenares de currículos de personas dispuestas a integrar la plantilla de Pescanova. Una representación de los pescadores del pueblo dieron testimonio del apoyo medioambiental al proyecto con su presencia en el acto. «Si es bueno para Mira, también lo es para nosotros», dijeron.