El Numancia reúne a los dos gallegos 15 años después de salir del Ural y cuando Venezuela piensa en llamar al de Sada
24 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Ural los cría y el Numancia los junta. Hay futbolistas cuya amistad está muy por encima de los clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona. Dos de ellos son gallegos: Julio Álvarez (Caracas, Venezuela, 1981) y Fernando Macedo, Nano (A Coruña, 1982). Esta temporada defenderán al Numancia quince años después de la última vez que compartieron vestuario, en el Ural cadete coruñés. Y justo cuando Julio se encuentra a las puertas de su primera internacionalidad con Venezuela, con motivo del encuentro contra Argentina del 11 de octubre correspondiente a las eliminatorias para el Mundial.
«Quién lo iba a decir, las vueltas que da el fútbol», apunta en tono distendido Nano. «Pero la verdad, esto es como algo que tenía que suceder, tarde o temprano. Siempre mantuvimos el contacto, incluso desde Madrid y Barcelona, nuestras familias son muy amigas y nos veíamos siempre que podíamos», añade. «Julio ya estuvo en el Numancia hace dos temporadas y cuando yo tuve la oportunidad de venir a Soria, le pedí consejo, él me guio», explica.
Julio Álvarez, afincado en Sada, corrobora que «el fútbol tiene estas cosas tan buenas». Ni el Real Madrid ni el Barcelona consiguieron enfrentarlos. «No tuvimos nunca piques por eso. Ambos consideramos que haber estado en estos clubes fueron experiencias inolvidables. Yo no me arrepiento de haberme ido de Galicia», insiste Julio Álvarez.
«No había cantera en A Coruña, era una situación más difícil que la de hoy. Tenías que irte, sí o sí, para jugar al fútbol. Ahora puedes quedarte y arriesgarte a llegar al primer equipo. Antes, ni eso», refuerza Nano.
Ambos vierten elogios mutuos acerca de sus cualidades futbolísticas y personales («Yo considero a Nano un buen amigo; cuando a vino a Soria, se quedó en mi casa», dice Julio. «Es humilde, trabajador y profesional, tiene su punto gallego de humor», asegura Nano).
Nano se acuerda «perfectamente de la época del Ural, con Julio un año mayor y yo fijándome en él», dice. «Fue una época muy bonita, nos salía todo bien y ganábamos», añade Julio Álvarez antes de soltar la bomba: «La única vez que me peleé a puñetazos en un campo de fútbol fue para defender a Nano».
«Nano era grande, corpulento, y ya era conocido por lo bien que jugaba, así que los rivales iban a por él descaradamente. Teníamos quince años y jugábamos contra el Imperátor en el campo de Elviña. Tras una patada, perdió los nervios y devolvió la agresión, como Zidane en la final del Mundial del 2006 con Materazzi. Acudí yo, hubo un par de cachetes y a partir de ahí se montó una buena, con los padres también peleándose sobre el campo», recuerda Julio Álvarez.
Ahora, los dos gallegos se defienden a golpe de gambeta y goles, a beneficio del Numancia.