Tomás de Dios avisa de que el equipo todavía está en una fase de mucha carga de trabajo y que debe ir a más en la construcción del juego
24 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Tomás de Dios no está satisfecho con los resultados de la pretemporada, ya que el Lobelle cayó ante el Azkar y el Dinamo de Moscú. En cambio, se muestra muy contento con el trabajo en la parcela física. Y solo echa en falta algo más de orden táctico. Pero ahí aparecen los imponderables, porque donde más tarea queda por hacer es en la faceta de la construcción.
Por una parte, ya no están Alemao ni Rafael, sobre los que descansaba en gran medida la elaboración del fútbol sala. Y, por otro lado, jugadores como Chaguinha, Rubi o el joven David Pazos, llamados a asumir más protagonismo como delineantes, por unos u otros motivos o no han debutado todavía o apenas han podido participar.
Tomás de Dios pone el ejemplo de Aicardo como paradigma de la evolución: «Ahora no nos acordamos de que Aicardo empezó jugando dos minutos, otro día tres, luego ninguno... Después se convirtió en un segunda línea y el año pasado ya dio el paso al frente como primera línea». Ahora le toca ser referente.
Jugadores como Raúl Campos y Luis están llamados a dar un paso al frente en la elaboración. Y también está prevista una mayor cuota de participación de Quintela, Rubi o Palmas en esa tarea. Ese es, de alguna manera, el plan de ruta. Alguno probablemente rinda por encima de las expectativas y a alguno le costará más de lo esperado seguir avanzando.
La de esta tarde, a las 20.30 en Pontedeume, será una interesante piedra de toque para ir viendo la evolución del equipo. Enfrente, al igual que el sábado en Trabada, estará el Dinamo de Moscú. Tomás de Dios subraya el potencial de los rusos: «En mi opinión, están entre los cuatro mejores equipos de Europa. Llevan diez días más de trabajo, y eso se nota». En tierras lucenses se impuso el colectivo de Tino Pérez por 1-4, a pesar de no contar con su principal figura, Vinicius, procedente de ElPozo Murcia.
En cualquier caso, el Lobelle todavía tendrá margen de crecimiento hasta que comience la Liga. Está inmerso en una fase de mucha carga física, por lo que el colectivo acusa algo de pesadez. A partir de la próxima semana irá cogiendo más velocidad y más chispa.